
Título original: Inception
País y año de producción:
Estados Unidos / Inglaterra, 2010
Dirección: Christopher
Nolan
Guión: Christopher
Nolan
Con: Leonardo DiCaprio,
Ken Watanabe, Joseph Gordon-Levitt, Marion
Cotillard, Ellen Page
Duración: 148
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Ciencia
ficción / Misterio / Thriller
Sitio Web: http://inceptionmovie.warnerbros.com/
Reseña argumental:
En un mundo donde se puede entrar a los
sueños de los otros, Cobb (Leonardo
DiCaprio) es un ejecutivo que de forma
ilegal se filtra en la mente de las personas
para sacar o poner información.
El procedimiento para hacerlo es mediante
un aparato portátil que funciona
como una inyección intravenosa
a la persona que se quiere filtrar. Cobb
ciertamente no trabaja solo, ya que tiene
un equipo formado por Arthur (Joseph Gordon-Levitt),
Eames (Tom Hardy) y Ariadne (Ellen Page),
una joven estudiante que está considerada
como la arquitecta de la operación.
El trabajo de este equipo estará
en peligro cuando Fischer (Cillian Murphy)
se vuelva el presidente de la empresa
que tiene trabajando a Cobb. Por lo mismo,
el equipo se dispondrá a implantar
en la mente de Fischer la idea de dividir
la empresa en dos partes. Ahí es
donde aparecerá Saito (Ken Watanabe)
para chantajear a Cobb por lo que está
haciendo, e involucrar a su esposa llamada
Lisa (Marion Cotillard).
El director británico Christopher
Nolan había dirigido Memento:
Recuerdos de un crimen (2000),
El gran truco (2006)
y Batman: El caballero de la noche
(2008).
OTRO BUEN SACUDÓN PARA
EL GÉNERO
Los antecedentes de Christopher Nolan
(Batman inicia, El
gran truco, Batman: El
caballero de la noche) eran sobrada
carta de garantía y confianza para
que la Warner le diera el visto bueno
a una película de más de
150 millones de dólares de presupuesto
(riesgoso), no habiendo aceptado incluso
filmarla en 3D para no distraer al espectador
de la historia que tenía para contar,
la cual estuvo casi ocho años haciéndola.
En un mundo donde la tecnología
permite entrar en la mente de los demás
durante la etapa del sueño, momento
en que la víctima (generalmente
magnates) se torna más vulnerable
para ser invadida, un sofisticado ladrón
de datos esta vez no tendrá que
robar ninguna idea sino implantarla, siendo
consciente que es perseguido por un poderoso
enemigo que intentará bloquearlo
y que solamente él puede anticipar
dentro de esa realidad alternativa donde
deberá realizar la "originación"
proveniente del título en inglés
(Inception).
Uno no sabría decir hasta qué
punto ésta puede llegar a ser la
película más personal de
Nolan; no es la primera vez en donde lo
que realmente importa no pasa por una
compleja historia, sino por las búsquedas
y obsesiones permanentes de sus protagonistas,
en ocasiones para ser redimidos: un hombre
que busca al asesino de su esposa (Memento:
Recuerdos de un crimen, 2000),
otro al que todo se le da vuelta luego
de asesinar accidentalmente a un colega
(el detective Al Pacino buscando a un
asesino serial en Alaska, en la remake
de Insomnia - Noches
blancas, 2002), la brutal competencia
entre dos magos a partir de la muerte
de la esposa de uno de ellos durante el
número del otro mago (El
gran truco, quizás la
mejor película de Nolan) y las
dos recientes versiones de Batman,
con un superhéroe visiblemente
removido en su interior y transitando
una oscurísima Ciudad Gótica,
con villanos de peso y que en ocasiones
se roban hasta el protagonismo del hombre
murciélago con sus desequilibrios.
El principal logro de Nolan siempre pasa
por la intensidad de sus personajes, por
el desarrollo básicamente de sus
protagonistas y ni qué hablar por
las buenas actuaciones de sus actores.
Las historias no tienen desperdicio alguno,
aunque el verdadero trasfondo siempre
pasa por conflictos personales, muchas
veces ampliados en los duelos que se generan
dentro del relato. Sin embargo, Nolan
nunca descuida el aspecto visual, la filmación,
el detalle técnico, y en El
origen (2010), una vez más,
logra fusionar todo con un balance admirable.
La realidad interactúa con mundos
alternativos, a partir de sueños
que inciden en la vida real de las personas
y que ofician como canal de desahogo en
algunos casos puntuales. El conflicto
del protagonista no pasa por si logra
o no la misión; Nolan lo hace transitar
por el interior de este espía,
por sus sentimientos hacia un amor que
interfiere en su subconsciente, y que
aquí aparece interpretado notablemente
por la actriz Marion Cotillard, despertando
sensaciones que van desde la locura hasta
el miedo, y todo esto en medio de dilemas
que acentúan aún más
la parte emocional de la historia. Es
esta relación la que le anota unos
cuantos puntos a favor a la película
(y es inevitable recordar al personaje
de DiCaprio en La isla siniestra,
de Scorsese).
Nolan también brinda un cuidadoso
y sofisticado espectáculo, sin
soltar al espectador, algo de por sí
muy difícil, más cuando
se cuenta lo que pasa en tres mundos paralelos
al mismo tiempo. Tanto la acción
como las ilusiones ópticas se integran
perfectamente a esa gran manipulación
psicológica, a una historia que
por ahí no es tan profunda pero
que cumple con su objetivo principal,
más allá de que cantidad
no sea lo mismo que calidad, y que complejidad
no sea lo mismo que inteligencia.
El director británico apunta a
sueños con tantos beneficios como
riesgos, en un formidable despliegue de
imaginación, con esplendorosos
diseños, inspiraciones (hay unas
cuantas, especialmente varias películas
que poco trascendieron en los ´80)
y, eso sí, con no tanto espíritu
ni surrealismo (como los de autores como
Cronenberg, Lynch y hasta del propio James
Cameron), sino más bien apuntando
a conceptos netamente metafóricos
y que no conviene revelar.
Nolan se ha hecho un gran nombre y sin
dudas es un director a seguir siempre,
con desafíos cinematográficos
que parecen estar a la altura de los que
tienen que enfrentar los propios protagonistas
de sus películas. Finalmente, alguien
desde las entrañas de la industria
pudo colocar un más que digno thriller
de ciencia ficción y por tanto
levantar un alicaído género,
que ya había mostrado en Sector
9 (ambas fueron nominadas al
Oscar como Mejor Película) una
señal de esperanza.