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EL LIBRO DE LOS SECRETOS


Título original
: The Book of Eli
País y año de producción: Estados Unidos, 2010
Dirección: Albert Hughes, Allen Hughes
Guión: Gary Whitta
Con: Denzel Washington, Gary Oldman, Mila Kunis, Ray Stevenson, Jennifer Beals
Duración: 118 minutos
Calificación: No apta para menores de 12 años
Género: Acción / Aventuras / Thriller
Sitio Web: http://www.sonypictures.net/movies/bookofeli/






Reseña argumental
: En un futuro no tan distante, casi 30 años después de la guerra final, un hombre solitario camina a través de la tierra devastada que una vez fue Estados Unidos. Ciudades vacías, carreteras rotas, tierra árida, todo a su alrededor muestra las marcas de una destrucción catastrófica. No hay civilización ahí, no hay ley. Los caminos pertenecen a pandillas que asesinarían a un hombre por sus zapatos, por agua... o simplemente por nada.

Pero no son rival para este viajero.

Guerrero no por elección, sino por necesidad, Eli (Denzel Washington) busca únicamente la paz pero, si lo desafían, reducirá antes de que se den cuenta de su fatal error. No es su vida la que protege tan fieramente, sino su esperanza para el futuro, una esperanza que ha cargado y protegido durante 30 años y que está decidido a hacer realidad. Impulsado por este compromiso y guiado por su creencia en algo más grande que sí mismo, Eli hace lo que debe hacer para sobrevivir y continuar.

Únicamente otro hombre en este mundo arruinado entiende el poder que Eli conserva y está determinado a hacer lo suyo: Carnegie (Gary Oldman), el autonombrado déspota de un improvisado poblado de ladrones y pistoleros. Mientras tanto, la hija adoptada de Carnegie, Solara (Mila Kunis) está fascinada por Eli debido a otra razón: el destello que él ofrece sobre lo que puede existir más allá del dominio de su padrastro.

Pero ninguno encontrará que es fácil disuadirlo. Nada, ni nadie, puede interponerse en su camino. Eli debe continuar avanzando para cumplir su destino y ayudar a una humanidad desolada.

Albert y Allen Hughes son conocidos por films Verdugos de la sociedad (1993), Presidentes muertos (1995; ambas películas estrenadas directamente en video en Uruguay) y Desde el infierno (2001).

EL ELEGIDO


Los hermanos Hughes dejaron su huella en Verdugos de la sociedad (1993) y demostraron que lo primero que habían hecho no fue ninguna casualidad, en Presidentes muertos (1995); la primera claramente se inscribía dentro de un enriquecedor resurgimiento del cine blaxploitation, que comenzara a fines de los ´80 con el cine de Spike Lee, quien ya venía dando claras señales de denuncia social en Haz lo correcto (1989), manejando el tema de los prejuicios raciales y la violencia aún imperante y recrudecida en la vida real. Verdugos... a su vez seguía un poco la temática de Los dueños de la calle (John Singleton, 1991), en el sentido de que esa "amenaza a la sociedad" del título original no dependía del color de piel sino del contexto violento en que uno estaba inmerso y que, sin necesidad de sentirse sumiso ni atrapado, era posible una salida con tan solo usar la cabeza, con un cambio de actitud.


En Presidentes muertos, un veterano de Vietnam lleva a cabo otra transformación aunque mucho más riesgosa, ya que el bienestar de una familia pasa a depender de negocios turbios y asesinatos, a causa de un sistema político injusto y un contexto implacable. Mientras Verdugos... oficiaba de reflexión, Presidentes... tan solo era la ratificación de una ola de violencia sin fin; en la primera la solución era salir, mientras que en la segunda no quedaba otra que entrar, ya que lo que importaba ahí no era el porvenir sino un presente candente y un hombre que asume una tarea por el amor que siente hacia sus seres más queridos.



La década de ´2000 ya mostraba otro aspecto de los Hughes, mucho menos rebelde y contestatario, quizás porque los tiempos ya no eran los mismos y porque era hora de hacer otras cosas; sin embargo, en Desde el infierno (2001), una adaptación de la historia (alternativa) de Jack, el destripador, según una novela gráfica de Alan Moore, la violencia, el temor y los marcos desoladores seguían presentes, esta vez con un peculiar detective que se va involucrando progresiva y personalmente en la investigación de una serie de asesinatos, donde una vez más los prejuicios se hacían notar, en el sentido de que la policía estaba convencida que el misterioso asesino provenía seguramente de la clase baja y que la más leve sospecha le podía implicar la muerte a cualquier pobre de la zona, sin autoridad que lo pudiera respaldar y por más inocente que fuera. De hecho la película fue concebida desde la visión de los más carenciados y con un título que ya indica de por sí lo que era vivir donde estaban.


El cine de género de los Hughes pasó del thriller terrorífico a una ciencia ficción apocalíptica, en El libro de los secretos (2010), enmarcada en una fecha no precisa pero que evidentemente apunta a un futuro no muy lejano, treinta años después de una guerra devastadora y con un planeta Tierra que vuelve prácticamente a la edad de piedra, con el agua como tesoro más preciado, la violencia que brota en cualquier lugar, ya sea por robo o por puro instinto de supervivencia, y con el trueque como moneda principal. En medio de este otro contexto abominable, aparece un ser que lleva consigo el libro del título, codiciado a más no poder por otro hombre que, al igual que el protagonista, llegó a conocer el mundo antes de la guerra pero que ahora domina la zona de la mano de un grupo de matones y cuyos motivos simplemente pasan por obtener más poder del que tiene y manejar a su antojo (física y psicológicamente) a aquellos pocos seres racionales que todavía quedan, deambulando totalmente descorazonados.


Aquí se presenta por primera vez en la filmografía de los Hughes una fuerte veta religiosa; el protagonista se guía confiado y por instinto hacia una dirección, mientras, un poco a la manera del Bradbury de Fahrenheit 451, se apuesta por una reconstrucción en base a la transmisión de conocimientos para los que están y las posibles generaciones que puedan venir. Denzel Washington interpreta a una especie de ángel de la carretera, de hábil justiciero que debe hacer frente a un montón de obstáculos y en un suelo digno del Lejano Oeste, que a su vez también evoca al trastornado mundo de la saga Mad Max (en especial el de las dos primeras partes).


La película se extiende un poco más de lo necesario (principalmente en los diálogos) aunque igual trata de mantener su pulso, agregando buena acción (como no puede faltar en una producción de Joel Silver), y una estética visual que intenta meter de lleno al espectador en un duro contexto, que los Hughes seguramente moldearan a modo de tímida señal de advertencia de lo que podría pasar en una sociedad acelerada, competitiva y devoradora como en la que viven, y en la que alguien terminó apretando el botón rojo y hubo que empezar de cero.


Alejandro Yamgotchian


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