
Título original: Soom
País y año de producción:
Corea del Sur, 2007
Dirección: Kim
Ki-duk
Guión: Kim Ki-duk
Con: Chang Chen, Park
Ji-a, Ha Jung-woo, Gang In-Hyeong, KK-d
Duración: 84 minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: No apta para menores de 16)
Género: Drama
Sitio Web: http://www.eneccine.com/prensa.asp?ID=aliento
Reseña argumental:
En un frío día de invierno,
luego de enterarse de que su esposo ha
encontrado a una nueva mujer, Yeon se
dirige a la prisión donde Jin ha
sido recluido. Sin embargo, ella no lo
conoce personalmente. Las noticias por
televisión sobre sus intentos de
suicidio subconscientemente fueron creciendo
en su mente y ahora va en su busca. Jin
no tiene visitas y normalmente no está
de acuerdo en encontrarse con extraños,
pero al oír que se trata de una
mujer, él acepta verla sólo
por curiosidad.
El director surcoreano Kim Ki-duk había
hecho Primavera, verano, otoño,
invierno y otra vez... primavera
(2003) y Hierro-3 (2004).
OBRA MAYOR DEL CINE COREANO
El cine de Corea del Sur, ha tenido un
gran desarrollo en las últimas
décadas, y la crítica internacional
ha destacado la cinematografía
del realizador Kim Ki-duk, de quien se
conocieran en Montevideo, títulos
como Primavera, verano, otoño,
invierno y otra vez… primavera,
Hierro-3, - entre otros
-.
Aliento es una producción
de 2007, dirigida y guionada por el director
coreano, Kim Ki-duk, y además es
para el espectador una experiencia brillante,
profunda, respecto de la vida, el amor
y la muerte.
El film se abre con un pequeño
prólogo, con el fin de mostrar
un fragmento de la historia que se pondrá
en escena. La sola visión de un
rostro salpicado de sangre, expresa todo
un mundo infrahumano, clausurado para
la vida. En el primer cuadro cinematográfico
- el film tiene una impostación
teatral -, el espectador se entera al
mismo tiempo que la protagonista, a través
de un medio televisivo, que un condenado
a muerte que espera el día de la
ejecución de la sentencia, ha intentado
otra vez autoeliminarse. Yeon (magnífica
actuación de Park Ji-a) es una
mujer casada, con una pequeña hija.
Esculpe extrañas figuras aladas
- quizás son correlato de un vacío
existencial - y además descubre
que su esposo la traiciona afectivamente.
Una noche fría de invierno, tal
vez la situación emocional de pérdida,
la hacen encaminarse hacia la prisión,
en la cual se aloja el presidiario - suicida.
En este primer encuentro, Yeon se muestra
locuaz y se remite a relatar penosos episodios
de su infancia, que tienen que ver con
la muerte y la violencia. Trata de mitigar
la soledad de Jin, ya que entiende desde
el vamos, el angustioso tiempo de espera
de la muerte, situación abisal
en la cual está inmerso el condenado.
En su segunda visita, instala en su celda
de recibo, a la estación primaveral,
y Yeon transmite con la música
y su canto la resurrección de la
naturaleza que esta estación connota.
La alegría veraniega impregnará
su tercera visita, y tocará hondamente
el corazón de ese ser extraño
que no habla, sin saber siquiera, que
de algún modo, ella forma parte
también de otro triángulo
amoroso. Las letras de las poéticas
canciones y las fotos que ella entrega
al presidiario, van pautando esta relación
de dos almas solitarias, en su complejidad
psicológica. Jin va poco a poco
dejando de ser un número, abrumado
por su culpa, para erguirse como un ser
humano.
Yeon se vestirá de otoño
y decorará la celda con los colores
de una paleta de bajo cromatismo. La pasión
contenida se desatará entre ellos,
pero ocurrirá la peripecia. El
realizador utilizando los primeros planos
de sus rostros, de sus ojos, de sus manos,
va descubriendo las capas más profundas
de dos seres heridos distintamente por
la vida. Un guardia de seguridad de la
prisión, que vigila estos encuentros
y los "regula", con una cámara
que formará parte de la pantalla
grande de la celda, será sorprendido
por la presencia del marido, que impedirá
que Yeon le lleve al agonista, el invierno.
El condenado ejercerá otra vez
la violencia sobre sí mismo y la
violencia también hará sus
estragos en Yeon. Es un film violento,
pues las pasiones que están en
juego están al borde de la muerte
y/o de la enajenación.
Como en Hierro-3, los
diálogos son mínimos, el
realizador apela al uso reiterado de la
elipsis para contar esta lucha entre Eros
y Thanatos. La imagen de una camisa que
cae desde un balcón y que puede
ser tirada al tacho de basura o recogida,
expresa un cúmulo de encontrados
sentimientos, así como el enfoque
de un broche en el cabello puede develar
una situación ingrata. Por momentos
lo que no se ve, se torna fundamental.
Los sobreentendidos están a lo
largo de esta narración magistral.
El invierno real llegará y Yeon
y Jin (notable actuación de Chang
Chen) se volverán a encontrar sin
decorados, con total despojamiento, en
una escena donde el amor y la muerte se
tocan y prefigura el fatal desenlace.
Un esteticismo muy peculiar se explicita
en el devenir fílmico, y la escena
final tiene una entonación que
la acerca a la danza, en cuanto a la disposición
de los cuerpos que se juntan y se separan.
Kim Ki-duk no deja de sorprendernos, y
deja al espectador sin "aliento".
P. M.