
Título original: Les herbes
folles
País y año de producción:
Francia / Italia, 2009
Dirección: Alain
Resnais
Guión: Alex Reval,
Laurent Herbiet, basado en la novela de
Christian Gailly
Con: André Dussollier,
Sabine Azéma, Emmanuelle Devos,
Mathieu Amalric, Anne Consigny
Duración: 104
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Drama
/ Romance
Sitio Web: http://www.sonyclassics.com/wildgrass
Reseña argumental:
El film describe el encuentro de una mujer,
Marguerite Muir (Sabine Azéma),
dentista y piloto a quien le roban su
cartera, cuyo contenido es abandonado
en un estacionamiento, y de un hombre
solitario de pasado turbio, Georges Palet
(André Dussollier) que lo recoge.
Entre estos dos personajes, que no tenían
ninguna probabilidad de encontrarse, va
a establecerse una relación sentimental
que sigue en ocho fases las normas del
control aéreo, en particular los
procedimientos de comprobación
antes del despegue.
El realizador Alain Resnais es conocido
por labores como Hiroshima mon
amour (1958), El año
pasado en Marienbad (1960) y
La guerra ha terminado
(1965), entre otras.
ALAIN RESNAIS: POETA MAYOR DEL
CINE FRANCÉS
El corazón es un cazador
solitario.
Carson McCullers
Un maestro del cine francés, Alain
Resnais, comenzó su carrera cinematográfica
en el género documental; así
el cortometraje Noche y bruma
de 1955, sobre la evocación del
holocausto judío, es una culminación,
y sus cortos sobre diferentes pintores,
constituyen verdaderas joyas del séptimo
arte.
Saltó al largometraje de ficción,
con títulos relevantes como Hiroshima
mon amour (1959), El
año pasado en Marienbad
(1961), Muriel (1962),
La guerra ha terminado
(1966) - entre otros - en los que se destacan
los temas de la memoria, el olvido, el
fluir del tiempo y sus consecuencias sobre
los seres humanos, la fusión y
confusión temporal, que constituirán
algunos de los tópicos de una cinematografía,
que se acompañará de un
lirismo visual, y por momentos musical,
deslumbrantes. Coetáneo de "la
nouvelle vague", se podría
decir que la integró, pero con
un perfil más político en
sus comienzos.
Este cineasta con mayúscula, hoy
por hoy tiene 88 años, y en declaraciones
a la prensa se ha definido como un apasionado
del cómic y parecería
que en Smoking y No
Smoking - ambos films de 1993
-, hay algo o mucho de los maestros del
género, además de las profundas
reflexiones sobre el determinismo y la
libertad, en un realizador que siempre
ha transgredido toda convención
estética y/o de género.
Las hierbas salvajes,
una producción de 2009, adapta
una novela, El incidente,
de Christian Gailly, film que fuera privilegiado
en el Festival de Cannes con el Premio
Especial y del Jurado. La película
propone al espectador un juego del realizador
con sus agonistas, una suerte de experiencia
lúdica y poética, más
allá de lo anecdótico y
de posibles encasillamientos en un género
determinado.
El título "Las hierbas salvajes",
alude a una vegetación desordenada,
enfocada reiteradamente por la cámara,
como símbolo de las pasiones amorosas
que no tienen reglas para su nacimiento
y crecimiento. También ocultan
al espectador con su belleza visual, un
casi fantástico desenlace.
La historia es sencilla; un loco y puro
amor se despertará entre dos adultos,
que el azar terminará reuniendo
a partir del robo de una cartera (imagen
emblemática y recurrente), que
le será quitada a su protagonista
- la genial actriz Sabine Azéma
- y cuya billetera sin dinero será
encontrada en un estacionamiento, por
un hombre casado, solitario, Georges Palet,
encarnado nada menos que por el magistral
actor André Dussollier. Curiosamente
una voz en off muy particular,
va relatando al espectador estos sucesos,
y se va introduciendo en los pensamientos
de sus agonistas, en sus dudas y ambigüedades
El realizador va mostrando en paralelo,
la vida de dos seres solitarios, en sus
diarias y cotidianas rutinas. Marguerite
Muir (Sabine Azéma), se desempeña
como dentista, junto a otra colega que
tendrá en el film un papel decisivo;
pero se evade de su insatisfacción
vital, con el logro de haber comprado
una avioneta, para pilotear en el espacio
infinito.
Georges - Dussollier tiene una familia,
una esposa joven e hijos ya independientes,
pero se alude a un pasado extraño,
turbio, sombrío, del cual no se
proporcionan detalles. Su mujer le encomienda
tareas como cortar el césped, remozar
la vieja casona en la cual viven. Sin
embargo, a partir del momento en el cual
ha visto la fotografía de quien
será Marguerite, en su carné
de piloto, encontrada dentro de su billetera,
no quiere tener una vida anodina como
la de su vecino, que terminara suicidándose.
Abandona las ideas de los estragos que
ha hecho en su vida, el paso del tiempo,
y comienza a actuar como un adolescente
ansioso, obsesivo y tímido. De
aquí que se escape a la ficción
y vuelva a ver Los puentes de
Toko-Ri de Mark Robson, film
cuyo tema tiene que ver con dos aviadores
en la guerra de Corea, una inflexión
clave dentro del discurrir fílmico.
Es casi surrealista el primer encuentro-desencuentro,
inesperado para Georges con Marguerite,
puesto que ha tenido que apelar a la policía
para entregar la billetera de una mujer
inubicable. El humor tiñe las escenas
donde la figura del policía (Mathieu
Amalric), se vuelve una pieza fundamental
en este puzzle. Marguerite le ha puesto
hasta entonces, límites a sus innumerables
cartas y a otras pequeñas locuras.
Pero el diálogo sobre el amor que
se desarrolla entre ellos y se frustra,
es magnífico.
Alguna crítica ha dicho que entre
los dos personajes se establecerá
una relación sentimental que sigue
las ocho fases de las normas del control
aéreo, en especial los procedimientos
de comprobación antes del despegue.
Lo que se presentifica en el interlineado
de esta historia de amor, son los mecanismos
de la imaginación, del sueño
y el ensueño, con los desconciertos,
sobresaltos, obsesiones que el amor conlleva.
El razonamiento por el absurdo, el "nonsense",
el sinsentido llega a conclusiones imprevistas
a lo largo del discurso dialógico.
La ironía es otro recurso defensivo
que los protagonistas - dos extraños
seres -, esgrimen como forma de desvalorizar
lo tan temido y ansiado, el florecimiento
del amor.
Resnais-director casi como "a la
salida de un cine en el que todo puede
suceder", logra llevar a sus personajes
al lugar donde se encuentra guardada la
avioneta de Marguerite. Allí la
agonista es feliz, ríe con los
jóvenes mecánicos que con
sus cánticos la despiertan para
que proceda a su bautismo libertario,
a su primer vuelo iniciático. Resnais
propicia el encuentro de los protagonistas,
en el contexto de los laberínticos
corredores de las oficinas del hangar.
Luego del casto beso que se dan, aparece
la palabra "FIN".
¿El beso está asociado
a otra ficción cinematográfica,
o el realizador crea una ficción
particular, única para la pareja?
Detalles triviales tienen consecuencias
importantes, o se distrae deliberadamente
al espectador de lo esencial. El vuelo
se realizará con tres agonistas
a bordo, Georges, su mujer y Marguerite;
y su final imprevisto no lo es tanto,
si se tiene en cuenta la carta del amor
sin barreras espacio-temporales, que subyace
en el subtexto del film, un interjuego
sugestivo, ilógico, trascendente,
entre "ficciones", "parodias"
y "realidades" infinitas.
Tratándose de un poeta mayor de
la imagen, el film del maestro Alain Resnais,
deja al espectador con su corazón
latiendo intensamente, porque el maestro
ha sabido desde siempre que "el corazón
es un cazador solitario" en la búsqueda
tras el hecho fortuito, del "amor
vencedor de toda cosa".
P. M.