
Título original: Rembrandt's
J'Accuse...!
País y año de producción:
Alemania / Finlandia / Holanda, 2008
Dirección: Peter
Greenaway
Guión: Peter Greenaway
Con: PG, Martin Freeman,
Eva Birthistle, Jodhi May, Emily Holmes
Duración: 86 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Documental
Reseña argumental:
El trabajo pretende contar la historia
que existe detrás del famoso cuadro
"La ronda de noche", pintado
por Rembrandt. Con un guión que
se apoya en la ficción, el director
asume el rol de un investigador que intenta
develar una trama donde se mezcla el asesinato
y la conspiración.
El realizador Peter Greenaway había
dirigido films como Z00
(1985), El cocinero, el ladrón,
su mujer y su amante (1989) y
La tempestad (1991).
FILM POLÉMICO Y MAYOR
DE PETER GREENAWAY
Antes de comentar la obra cinematográfica
del director británico, también
pintor, Peter Greenaway, traducida al
español con el título de
"Acuso a Rembrandt", se debería
señalar que el mismo tiene que
ver con una expresión de Zola respecto
al caso Dreyfuss, que será mostrada
en el devenir fílmico, por lo cual
se deriva que es el pintor holandés,
Rembrandt quien acusa.
Tampoco su film puede considerarse un
documental, sino que el opus tendría
una entonación documental que se
ficcionaliza. Para ubicar al lector, futuro
espectador, se hará referencia
a lo que explicita el estudioso Arnold
Hauser en Historia social de la
literatura y el arte.
Cuando Hauser analiza el Barroco holandés,
expresa que es protestante y burgués,
y añade: "No es la Iglesia,
ni un príncipe, ni una sociedad
cortesana quien decide el destino del
arte en Holanda, sino una burguesía
que existe por el gran número de
sus miembros acomodados, más que
por la especial riqueza de cada uno de
ellos". De ahí deriva su poderío
económico. "El gusto artístico
burgués no es del todo homogéneo,
así coexisten el gusto naturalista
y el llamado gusto clásico humanista,
que responde a las corrientes italianizantes,
de los más ricos e ilustrados,
y se hallan durante todo el período
de florecimiento de la pintura holandesa,
en estado de tensión."
Para Rembrandt (1606-1669), uno de los
más grandes exponentes del quehacer
pictórico de Holanda, "la
pintura es comunicación, tiene
una inmediatez impresionista que transforma
la realidad en creación de los
ojos". En el siglo XVII, todos los
objetos aparecen como puras impresiones
y vivencias de la conciencia subjetiva,
ya sea que se trate de Rembrandt, Hals,
Vermeer, tres grandes creadores de la
escuela holandesa.
Los cuadros naturalistas comienzan a
abaratarse, y así Rembrandt, en
la cumbre de su gloria, percibió
por su magistral lienzo, "La
ronda nocturna", no más
de 1.600 florines. Luego de terminada
en 1642, sin que fuera un fracaso, las
relaciones con la burguesía rica
comienzan a debilitarse. Su fracaso, según
Hauser, fue la consecuencia de la progresiva
orientación del público
hacia el clasicismo en su tendencia aristocratizante,
y a su propio desvío frente al
Barroco patético imperante.
La no aceptación de su obra "La
conspiración de Claudius Civilis",
pintada para el Ayuntamiento de Amsterdam,
fue la primer señal de la crisis
artística de aquella época,
y Rembrandt, su primera víctima.
"La Holanda liberal y burguesa, que
le permitió desarrollarse libremente
como pintor, le aplastó cuando
no se quiso inclinar." El nuevo espíritu
antidemocrático, como señala
Alois Riegl, hace desaparecer los grandes
retratos en grupo, a lo que se suma una
vastísima superproducción
de cuadros, que van llevando al desarraigo
social del artista y a la problematización
de su existencia. El marchante se vuelve
el patrono del artista.
Por supuesto, un experto en artes visuales
como el realizador británico no
está ajeno a estas consideraciones,
pero él va más allá.
En su film diseca e investiga minuciosamente
la famosa pintura, también conocida
como "La ronda de la noche",
colocando su persona en un recuadro central
desde el cual informa al espectador. La
película se subdivide en 31 capítulos
y su tesis es que en esta pintura, hay
una suerte de conspiración, en
la cual se está gestando, organizando
un asesinato.
El Greenaway cineasta, con títulos
como El contrato del pintor,
El vientre del arquitecto,
La tempestad, Escrito
en el cuerpo, El cocinero,
el ladrón, su mujer y su amante,
asume como expresa alguna crítica,
los roles de historiador de arte, detective,
fiscal y juez.
"La ronda de la noche", tuvo
por nombre original, "La compañía
militar del capitán Frans Banning
Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch",
y la acción de poner en marcha
la compañía de milicianos,
se desarrolla en el interior de un portalón
en penumbra, al que llega un potente rayo
de luz, que ilumina intensamente a algunos
de los personajes de esta composición
pictórica.
Las figuras aparecen captadas por Rembrandt
tal y como las pudo contemplar en numerosas
ocasiones, cuando la compañía
se preparaba para formar y salir a recorrer
la ciudad, en su misión de vigilantes
del orden.
Greenaway hace ver que este retrato colectivo
muy tradicional de la llamada "Edad
de Oro del arte holandés",
privilegia las figuras del capitán,
que con la mano indica la orden a su teniente,
incluyendo al espectador. El teniente
Willem se ve realzado por la luz y su
código vestimentario destaca el
color amarillo, contrastando con el traje
negro del capitán, en su posición
predominante.
La mujer-niña, tal vez sea un
retrato de su esposa Saskia, muerta prematuramente,
pero en el cuadro las sombras no la tocan.
Al parecer detrás de ella, de su
luz, estaría escondida otra mujer.
Rembrandt no siguió un orden jerárquico
preciso, sino que se basó en razones
plásticas en cuanto a la ubicación
de los personajes. Rompió con las
convenciones que regían los retratos
corporativos de la época, y eso
le trajo aparejado el descontento de algunos
milicianos.
La sensación de espacio en diferentes
niveles: el de la penumbra del portalón
y el de la calle soleada es típica
de los contrastes del barroco. También
usa el tenebrismo y el claroscuro, y de
este modo la luz destaca a ciertos personajes
y relega a otros a la sombra.
Según Greenaway, Rembrandt apela
a la expresión personal, dramática,
en definitiva a la impostación
teatral. Cada encuadre es de una sugerencia
infinita. El director hace ver al espectador
la magia de penumbras, sombras y luces,
así el tono dorado de la penumbra
en contraste con la iluminación
de algunos rostros. Muestra las mutilaciones
que sufrió la obra, cuando tuvo
que ser trasladada al Ayuntamiento de
Amsterdam; ahí fueron eliminados
tres personajes de la escena. Su ubicación
actual es la Galería Nacional de
Arte de los Países Bajos.
El director arma y desarma esta composición
coral, estudia los ejes del cuadro, la
profundidad de campo, el elemento satírico
que se esconde en la obra, la iluminación
artificial como un descubrimiento mayor;
la desventurada presencia de otro genial
artista holandés, Van Gogh, cuya
imagen repentinamente aparece, para de
algún modo trascender o acentuar
con su tragicidad emblemática a
la obra exhaustivamente investigada.
El espectador puede o no entrar en el
juego del director-creador, puede no ser
cómplice de la búsqueda,
del tan mentado homicidio escondido en
"La ronda nocturna".
Lo que sí no puede, es permanecer
indiferente al ocaso que le sobrevino
al artista, luego de la plasmación
de esta magnífica obra, que sin
gritar, no se avenía en su solitaria
creatividad, a los cánones establecidos
por el poder.
P. M.