
Título original: Inside
Job
País y año de producción:
Estados Unidos, 2010
Dirección: Charles
Ferguson
Guión: CF, Chad
Beck, Adam Bolt
Duración: 120
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Documental
Sitio Web: http://www.sonyclassics.com/insidejob
Reseña argumental:
Documental no sólo sobre las causas,
sino también sobre los responsables
de la crisis económica mundial
de 2008, que significó la ruina
de millones de personas que perdieron
sus hogares y empleos, y, además,
puso en peligro la estabilidad económica
de los países desarrollados. A
través de una extensa investigación
y de entrevistas a financieros, políticos
y periodistas, se muestra el auge de empresarios
sin escrúpulos y la degradación
de la política y la educación.
El director Charles Ferguson había
dirigido No End in Sight
(2007), documental sobre la administración
Bush y la invasión a Irak.
EXPUESTOS
Desde dentro de una casa, un grupo de
personas estaba casi a oscuras, viendo
cómo los coches de la policía
se acercaban. La mujer le dice al hombre
que estaba parado frente a la puerta que
se quite de ahí, porque al entrar
abruptamente los oficiales, pueden pasarle
por encima. Él se niega y sigue
en su lugar, como si estuviera al acecho.
Todos parecían estar escondiéndose.
Lo primero que uno se imagina es que estamos
viendo lo que pasa con un grupo de ladrones
o fugitivos. Pero no es así. Lo
que se ve es lo que uno de los integrantes
de la familia está filmando, porque
la ley los viene a desalojar, al no haber
cumplido con los altísimos intereses
del préstamo que habían
pedido para pagar la casa donde viven.
Esto se muestra, apenas culminan los
créditos iniciales de Capitalismo:
Una historia de amor (2009) de
Michael Moore, que abría el fuego
con imágenes captadas por cámaras
de vigilancia sobre los robos que se hacían
a distintos bancos; la inseguridad enseguida
deja paso a la ironía de un sistema
económico que se vale de la manipulación
y el engaño para también
quitarle dinero pero a la gente.
Es inevitable no pensar en uno de los
mejores trabajos de Michael Moore (junto
a Sicko, 2007) cuando
uno observa la exhaustiva investigación
periodística realizada por Charles
Ferguson (que viajó por seis países)
en Trabajo confidencial
(2010), a propósito de las verdaderas
causas que llevaron a una de las más
grandes crisis económicas de Estados
Unidos desde la "Gran Depresión"
y que produjo en 2008 la ruina de millones
de personas, que quedaron sin trabajo,
sin hogar, y con el manejo de un sistema
que llevó a pérdidas por
20 trillones de dólares y que casi
causa un colapso financiero global.
Hay datos sumamente reveladores, por
cierto, en lo referente a financistas
y políticos, complementados por
declaraciones de periodistas y académicos.
Ferguson intenta ir a la médula
del asunto y se muestra muy detallista
en su trabajo, como ya lo hiciera en la
impactante Sin final a la vista
(No End in Sight, 2007), otro documental
sobre el manejo de la administración
Bush en la invasión y posterior
ocupación a Irak, que también
estuviera nominado al Oscar en su categoría
y donde se registran hechos que los grandes
medios masivos omitieron.
Después de ver la gran cantidad
de informes, gráficas y testimonios,
de un lado y de otro, no se puede sacar
otra conclusión más que
la siguiente: los responsables de esta
crisis sufren de una enfermedad, la adicción
al dinero. Y se mueven como psicópatas,
sin importarles nada ni nadie. Cuando
en un momento un profesional de la medicina
le muestra a Ferguson la placa del cráneo
de uno de estos financistas, el director
hace hincapié en cómo una
zona del cerebro se ve estimulada cuando
se les habla de dinero, de la misma forma
que cuando recibe estímulos sexuales.
La frialdad de estas personas está
tan forjada que pueden irse tranquilas
a sus respectivas casas de vacaciones,
luego de una jornada laboral, a disfrutar
de la media docena de aviones privados
que tienen como propiedad y luego de haber
hecho dinero en base a operaciones siniestras,
que por un lado dejaron a millones de
personas en la nada aunque por otro terminó
llevando a varios a declarar ante la corte
judicial. Estos individuos también
aparecen entreverados en la política
y hasta incidiendo en los programas de
enseñanza de prestigiosas universidades,
como la de Harvard.
Es muy vasto el material que Ferguson
vuelca en su obra. Y lo hace de una manera
no tan distinta a la empleada por Michael
Moore en Capitalismo….
Trabajo confidencial
es mucho más seria y hasta arriesgada;
Ferguson no se pone en personaje y llega
al cara a cara con las personas indicadas
y que se atreven a darle una nota. Podría
decirse que la frase "Fulano de tal
se negó a ser entrevistado para
este documental" ya es algo que siempre
se verá en sus trabajos, como ocurriera
en Sin final a la vista.
Su obra es más fría, directa
y cerebral, ideal para estudiantes de
Economía, mientras la de Michael
Moore es más humana, si se quiere,
dramatiza un poco más (esto no
es ningún defecto, para el caso
que trata) y realiza su testimonio más
bien desde el lugar de los afectados y
no desde los causantes de la crisis.
En ambos, sin embargo, la intención
es de denuncia y de reflexión,
sólo que los elementos que aportan
vienen de distintos caminos e incluso
las fuentes son otras; todas valederas
al fin de cuentas, ya que contemplan el
espíritu didáctico para
con el espectador, buceando incluso en
la historia de Estados Unidos a lo largo
del siglo XX. Mientras la de Michael Moore
hace hincapié en que el verdadero
poder lo tiene el ciudadano con su voto
y que por tanto puede decidir quién
regirá o no los destinos del país
en que vive, la obra de Ferguson da a
entender que los manejos y mentiras de
estos financistas, amparados muchas veces
en lo que la ley no contempla, también
se filtran a través de los medios
de comunicación, llámese
programas y especialmente propaganda política.
Trabajo confidencial
se suma, de esta manera, a esas obras
que hay que ver y tener guardadas, ya
sea en la videoteca de uno, en liceos,
escuelas de cine y universidades. Y por
suerte pudo estrenarse en circuitos comerciales
de varios países y hasta ganó
un Oscar, al menos para fines promocionales.
AY