
Título original: Secretariat
País y año de producción:
Estados Unidos, 2010
Dirección: Randall
Wallace
Guión: Mike Rich,
inspirado en la novela de William Nack
Con: Diane Lane, John
Malkovich, Dylan Walsh, Scott Glenn, James
Cromwell
Duración: 123
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Drama
/ Histórico
Sitio Web: http://disney.com/secretariat/
Reseña argumental: El
film cuenta la historia del caballo ganador
de la Triple Corona del Derby de Estados
Unidos, en 1973. La joven madre y ama
de casa Penny Chenery (Diane Lane) acepta
hacerse cargo del empobrecido haras de
su padre, el Meadow Stables, localizado
en el estado de Virginia, a pesar de no
saber nada del mundo de las carreras de
caballos. Contra todos los pronósticos,
Chenery -con la ayuda del veterano entrenador
Lucien Laurin (John Malkovich)- logra
abrirse camino en un mundo dominado por
los hombres y embarca a Secretariat en
una carrera espectacular hacia su consagración
final como el primer campeón de
la Triple Corona en 25 años, y
quizás el mejor caballo de carrera
de todos los tiempos.
El director Randall Wallace es conocido
por haber hecho films como El
hombre de la máscara de hierro
(1998) y Fuimos héroes
(2002). También estuvo
en el libreto de la oscarizada Corazón
valiente (Mel Gibson, 1995).
El guionista Mark Rich había estado
en los de Descubriendo a Forrester
(Gus Van Sant, 2000) y El Nacimiento
(Catherine Hardwicke, 2006).
Curiosidades:
Penny Chenery, quien ahora tiene 87 años
de edad, fue un aporte integral en la
realización de la película.
Además aparece como extra en una
de las escenas (en los créditos
finales la vuelven a mostrar especialmente).
En 1973, en una misma semana, Secretariat
ilustró las portadas de las revistas
Time, Newsweek y Sports
Illustrated.
En 1999, el Servicio
Postal de los Estados Unidos emitió
una estampilla de 33 centavos con la imagen
de Secretariat.
Las imágenes de la segunda carrera,
rumbo a la Triple Corona, que la familia
de la protagonista ve por televisión
desde su hogar, pertenecen a la carrera
real.
Durante algunas carreras filmadas se colocaron
pequeñas cámaras digitales
encima de los caballos que terminaron
molestando a los jockeys que los montaban.