
Título original: The Rite
País y año de producción:
Estados Unidos, 2011
Dirección: Mikael
Håfström
Guión: Michael
Petroni, inspirado en el libro de Matt
Baglio
Con: Anthony Hopkins,
Colin O'Donoghue, Alice Braga, Ciarán
Hinds, Rutger Hauer
Duración: 114
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Terror
/ Thriller
Sitio Web: http://theritemovie.warnerbros.com/
Reseña argumental: Un
sacerdote norteamericano que está
en una etapa de pérdida de fe intenta
recuperarla, viajando a la escuela de
exorcismos del Vaticano. Allí se
verá cara a cara con las fuerzas
demoníacas, descubriendo los casos
más sorprendentes de su vida.
El director sueco Mikael Håfström
había hecho Sólo
contra sí mismo (2003;
estrenada directamente en video en Uruguay;
nominada al Oscar a Mejor Film Extranjero),
Descarrilados (2005)
y 1408 (2007). El guionista
Michael Petroni estuvo en los libretos
de La reina de los condenados
(Michael Rymer, 2002; estrenada directamente
en video en Uruguay) y Las crónicas
de Narnia 3 (Michael Apted, 2010).
CAYÓ EN EL JUEGO
Varias películas en los últimos
años, y sin diálogos recitados
de forma tan soberbia como los que a veces
se dan en El rito (2011),
han buscado una variante al tema de las
posesiones demoníacas dentro del
cine de terror (el ejemplo más
claro: El exorcismo de Emily Rose,
2005, y la alemana Réquiem,
2006; ambas basadas en el mismo caso,
el de Anneliese Michel), tratando casos
que se dieron en la vida real, y abordándolos,
siempre dentro de la ficción, de
una manera más seria y rigurosa,
sin perderse tanto en escenas llamativas
con las víctimas de turno.
El rito se da el lujo
de ironizar de manera un tanto despectiva
con El Exorcista (1973)
de William Friedkin; comienza con el viaje
de un sacerdote estadounidense a Roma,
para hacer un seminario sobre exorcismos,
ahonda en la crisis de fe que padece el
protagonista (hijo del dueño de
una funeraria), y se traslada a casos
de posesión, cuando conoce a un
experto en el tema (Anthony Hopkins),
a quien acompañará en sus
distintos trabajos, haciéndole
notar su escepticismo.
Y es en esto último cuando en
la película se produce un quiebre
(de ahí que no se base sino que
apenas se inspire en la novela de Matt
Baglio, basada en una historia verídica),
y toda la atención pasa a las posesiones…
con el mismo esquema de El Exorcista.
Cae en su juego, a veces con cierta bizarría
de por medio, pero no lo puede superar.
A pesar de que se vale de la manipulación
psicológica del personaje de Hopkins
en El silencio de los inocentes
(1991) de Jonathan Demme, logra igual
buenas escenas de suspenso y terror, cuenta
con una muy buena fotografía...
y apenas asoma la cabeza por sobre otros
trabajos del mismo estilo.
La película no está mal;
sólo que es más una obra
típica de género cuya en
principio frondosa investigación
(una frase citada de Juan Pablo II, al
comienzo, pudo haber dado para abordajes
mucho más enriquecedores) termina
cediendo buena parte del terreno a los
casos de posesión. El director
sueco Mikael Håfström vuelve
al terror, luego de 1408
(2007), con dignos resultados, del mismo
modo que el guionista Michael Petroni,
que mejora los mismos, luego de Personalidad
múltiple (Joel Bergvall,
Simon Sandquist, 2007), otra sobre posesiones
(con Sarah Michelle Gellar) que fue estrenada
directo en DVD en Estados Unidos y que
era remake de la surcoreana Addicted
(Park Young-hoon, 2002).
AY