
Título original: Los ojos
de Julia
País y año de producción:
España, 2010
Dirección: Guillem
Morales
Guión: GM, Oriol
Paulo
Con: Belén Rueda,
Lluís Homar, Pablo Derqui, Francesc
Orella, Joan Dalmau
Duración: 112
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Thriller
/ Terror
Sitio Web: http://www.losojosdejulia.es/
Reseña argumental: Julia
regresa a Bellevue con su marido para
visitar a su hermana, que está
casi ciega, debido a una enfermedad degenerativa
de la que intentó operarse sin
éxito. Al llegar, descubren que
se ha suicidado. Julia no sólo
debe afrontar la pérdida de su
hermana, sino también la pérdida
de toda esperanza para detener su inminente
ceguera, pues ella sufre la misma enfermedad
y parece compartir su mismo destino.
LUCES Y SOMBRAS
El realizador catalán Guillem
Morales recibió enconados elogios
de crítica y público con
El habitante incierto,
su debut en el terreno del largometraje.
Gracias a estas alabanzas, y a su nominación
a los Goya en 2006 como mejor director
novel (el premio recayó finalmente
en Tapas, de Juan Cruz
y José Corbacho), Morales ha podido
acometer el que hasta ahora es su proyecto
más ambicioso y a la vez arriesgado,
respaldado por la productora Rodar y Rodar
(artífice de éxitos tan
incontestables como El orfanato)
y auspiciado por todo un referente en
el cine de género fantástico
como Guillermo del Toro.
Los ojos de Julia, su
segundo film, se trata de un thriller
psicológico donde una mujer que
se está quedando ciega decide visitar
a su hermana que ya lo está. Cuando
llega se encuentra con una desagradable
noticia que desencadenará toda
una serie de investigaciones y quebraderos
de cabeza donde nada ni nadie es lo que
parece.
Morales apuesta de nuevo sobre seguro
presentándonos un continuo de espacios
opresivos y asfixiantes que paulatinamente
se convierten en un microcosmos, que a
modo de tela de araña va atrapando
al espectador. Y eso es un mérito
a resaltar: se convierte en un invitado
más que sufre y malvive los avatares
de la protagonista, una Belén Rueda
ya acostumbrada a moverse entre asesinos
y psicópatas.
A más de uno el film les traerá
reminiscencias a El orfanato,
pues no faltarán los ambientes
fantasmales, mansiones tétricas
y laberínticas, personajes crédulos
que acabarán por pagar cara su
ingenuidad y la angustiada heroína
que no sabe ni por dónde le vienen
los problemas. Si a esto añadimos
que el director de fotografía es
Óscar Faura, compañero de
clase de Morales y operador del éxito
de Juan Antonio Bayona, la similitud entre
ambos productos queda bastante demostrada.
Es de agradecer sin embargo que el director
catalán nos brinde algunos de los
momentos e imágenes más
escalofriantes que uno ha tenido la oportunidad
de ver en los últimos años,
y cito dos como ejemplos: el momento en
el que el asesino acerca sigilosamente
la punta de un cuchillo de carnicero al
ojo de Julia (sencillamente estremecedor)
y aquel otro en el que el personaje al
que da vida Julia Gutiérrez Caba
(tan sobria en su interpretación
como de costumbre) tiene un "ligero"
percance con un familiar. Aparte de estos
instantes de inusitado acongoje, el film
se pierde en muchas obviedades y arquetipos
que no le hacen ningún bien.
Los increscendos que deberían llevar
a la platea por el susto y el azoramiento
son recibidos con muestras de hilaridad,
lo que no es buena señal. Una propuesta
tan oscura y zozobrante no se puede permitir
un tratamiento tan plano de los personajes
y unos giros de guión más
propios de una comedia macabra.
Los aspectos técnicos se encuentran
a años luz del planteamiento de
guión. Tanto la fotografía
como el montaje (a cargo de Joan Manel
Vilaseca, quien ya montó El
habitante incierto) son sobresalientes,
Guillem mueve la cámara con una
elegancia y una minuciosidad digna de
los mejores directores, y sabe dotar cada
secuencia de la calma y cautela que cada
escena necesita. Es una pena que ese virtuosismo
en el dominio del tempo no se vea acompañado
de una dirección artística
a la altura, aunque seguramente no habrá
resultado nada sencillo mover todas las
piezas actorales en unos espacios tan
exigentes en cuanto a elementos técnicos
se refiere.
Belén Rueda luce más atractiva
y seductora que nunca (algo que el director
ha confesado se había propuesto
conseguir antes de empezar a rodar), mientras
que los actores secundarios están
tan solo correctos: un Lluis Homar que
aguanta como puede un personaje bastante
chato y un Pablo Derqui (Del amor
y otros demonios) que regala
algunos de los momentos interpretativos
más atrayentes de la película.
De todas maneras, hay que seguirle la
pista al director, quien no creo tarde
mucho en saltar el Atlántico como
otros realizadores de género fantástico
que ya han hecho lo propio: J. A. Bayona,
los hermanos Pastor o Luís Berdejo.
En definitiva, un film entretenido, más
por el afán de sus creadores para
que el ritmo no decaiga que por el mismo
desarrollo de la trama.