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CABALLO DE GUERRA


Título original
: War Horse
País y año de producción: Estados Unidos, 2011
Dirección: Steven Spielberg
Guión: Lee Hall, Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo
Con: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, Niels Arestrup, David Thewlis
Duración: 146 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Bélico / Drama / Histórico
Sitio Web: http://www.dreamworksstudios.com/films/war-horse



Reseña argumental: Es la historia de un caballo en épocas de guerra; una historia que explora los lazos de la amistad, la lealtad y el coraje. En este relato de un muchacho y el enérgico potro en el cual este chico deposita toda su fe, se suceden también grandes batallas y desesperadas huídas, en el marco de una verdadera odisea en tiempos de un conflicto mundial. No importa donde ambos vayan o qué experiencias los esperen en el camino, tanto el muchacho como el caballo seguirán adelante, impulsados por la devoción y la esperanza del regreso al hogar.

Spielberg es conocido por trabajos como E.T.: El extraterrestre (1982), El imperio del sol (1987) y Rescatando al soldado Ryan (1998), entre tantas otras. El coguionista Lee Hall estuvo en el libreto de Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000). Su aquí colega, el neocelandés Richard Curtis, estuvo en los de Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell, 1994), Un lugar llamado Notting Hill (Roger Michell, 1999) y en los de la saga de El diario de Bridget Jones, además de en los de capítulos para series como Mr. Bean y House.


UNA SERIE DE EVENTOS AFORTUNADOS

La sencillez pudo haber sido el traje que mejor le hubiera quedado a esta Caballo de guerra (2011), film basado en el libro infantil de Michael Morpurgo, editado en 1982, que sigue la afectuosa relación de un pura sangre con el joven que lo crió. Los problemas económicos hacen que el padre del muchacho venda el equino a la caballería inglesa para la Primera Guerra Mundial, y de ahí en más los caminos se separan, en una película que termina acompañando básicamente al animal en su riesgoso e involuntario periplo por ambos frentes y en tierra de nadie, ganando el cariño de algunas personas y la indiferencia de otras.

Hay un claro intento de darle un tono épico a la película, y no está mal. La notable fotografía de Janusz Kaminski es de lo más destacable, en un trabajo cuya historia carece de la profundidad necesaria, se olvida de algunos personajes que pudieron haber sido claves para despertar emociones un poco más genuinas en el espectador (el padre del protagonista, el tremendo aplomo y por ende desperdicio de una actriz como Emily Watson, que así y todo marca enormes diferencias respecto al resto del elenco), apela a fundidos en negro desconcertantes, como si los guionistas no supieran resolver algunas escenas, y termina planteando un drama bastante desequilibrado, además de forzado.

Spielberg podía haber hecho perfectamente una película infantil, sin verse tan exigido por una realidad que al final raya en lo superfluo. De todas formas, su intención de hacer un film de guerra donde los padres pudieran llevar a sus hijos, resaltando el sinsentido de la guerra y los valores humanos es muy acertada. Algunos horrores del conflicto bélico son plasmados de manera cuidadosa, sin dejar de ser, psicológicamente, un tanto impactantes (el fusilamiento de dos adolescentes desertores, la muerte de una niña, el maltrato y desprecio hacia los caballos).

El ejemplo que primero viene a la mente, al ver una película como ésta (y dejando un poco de lado la guerra), es lógicamente el del clásico El corcel negro (1979) de Carroll Ballard, y en especial otro trabajo reciente (quizás uno de los mejores) que curiosamente distribuyó de forma bastante marginal la propia Dreamworks y que fue Dreamer: En busca de un sueño (2005) de John Gatins. También es inevitable no detenerse en el gracioso caballo de Cactus Jack (Hal Needham, 1979), y con algunas reacciones que lo emparentan un poco con éste del film de Spielberg, y por supuesto con el espíritu de los clásicos productos Disney con actores reales.

Caballo de guerra no está mal; es una película correcta, más bien llevadera, en definitiva, pero un poco ambiciosa y hasta como calculada, como para llamar la atención de los miembros de la Academia de Hollywood, donde ya se sabe que Spielberg es prácticamente un Dios.

AY


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