
Título original: Dr Seuss´
The Lorax
País y año de producción:
Estados Unidos, 2012
Dirección: Chris
Renaud, Kyle Balda
Guión: Ken Daurio,
Cinco Paul, basado en el libro de Dr.
Seuss
Duración: 86 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Animación
/ Fantástico
Sitio Web: http://www.el-lorax.com/
Reseña argumental: El
film cuenta la historia de un chico que
busca el objeto que le permitirá
ganarse el afecto de la chica de sus sueños.
Para conseguirlo, debe descubrir la historia
del Lorax, una encantadora aunque malhumorada
criatura que lucha por proteger a un mundo
en vías de extinción.
El codirector Chris Renaud había
dirigido Mi villano favorito
(2010). Los guionistas Ken Daurio y Cinco
Paul estuvieron en los libretos de Santa
Cláusula 2 (Michael Lembeck,
2002), Horton y el mundo de los
Quién (Jimmy Hayward,
Steve Martino, 2008) y Hop
(Tim Hill, 2011).
LA INTENCIÓN ES LO QUE CUENTA
No deja de ser curiosa la costumbre que
tienen las distribuidoras de cambiar a
su antojo los títulos originales
de las películas con el objetivo
de "vaya usted a saber". En
el caso de la producción animada
que nos ocupa se ha optado por transformar
el original Dr Seuss´ The Lorax
por el más trepidante El
Lórax: En busca de la trúfula
perdida, en clara referencia
a la primera de las aventuras clásicas
de Indiana Jones. De lo que tendrá
que ver un arca con una trúfula
supongo que tan solo tendrá conocimiento
quien ha optado por la valiente traducción;
nosotros tan sólo podemos afirmar
que en la película una trúfula
es un tipo de árbol que escasea
en la ciudad de Theneedville (algo así
como La villa necesitada).
Vayamos por partes: los mismos creadores
y guionistas de la muy recomendable Mi
villano favorito (de la que ya
se está preparando una segunda
entrega) se atreven ahora a trasladar
a la pantalla grande una de las novelas
más conocidas del Dr. Seuss (Theodor
Seuss Geisel), un escritor y caricaturista
estadounidense famoso por sus libros infantiles
escritos bajo seudónimo. Entre
sus narraciones que ya conocieron adaptación
cinematográfica destacan El
Grinch (How The Grinch Stole
Christmas, 2000), con un desatado Jim
Carrey como protagonista; El Gato
/ El gato y su sombrero mágico
(Dr Seuss´The Cat in the Hat, 2003),
con un no menos alocado Mike Meyers encabezando
el reparto, y la muy animada Horton
y el mundo de los Quién
(Horton hears a Who!, 2008).
En esta ocasión los directores
de esta nueva adaptación de la
obra de Seuss ha recaído en la
pareja de realizadores Kyle Balda, en
su debut tras las cámaras después
de un currículum admirable trabajando
en el departamento de animación
en films como Toy Story 2
o Bichos: Una aventura en miniatura,
y Chris Renaud, director de la ya citada
Mi villano favorito y
que entre otras virtudes se ha atrevido
a dar voz a algunos de los animales del
bosque en El Lórax.
Ambos nos sitúan en una historia
cautelosa sobre la responsabilidad ambiental
y social, criticando la codicia corporativa,
y haciéndonos partícipes
de la necesidad de la sostenibilidad del
medio ambiente, ya que sin ella las consecuencias
pueden llegar a ser devastadoras. Este
tema se resuelve como más oportuno
y relevante en la actualidad, de lo que
pudiera llegar a ser en la época
de los 70, cuando el visionario escritor
americano anticipó una problemática
que, por desgracia, hoy está más
candente que nunca.
El problema es que lo que podría
resultar una propuesta audaz como lo fue
Una verdad incómoda / La
verdad incómoda, con Al
Gore, se queda en una mera excusa para
ilustrarnos una historia vista una y mil
veces, la de un adolescente que para contentar
los deseos de su amada no cejará
en su empeño hasta que consiga
su objetivo máximo, que en este
caso es poder conseguir la semilla de
un árbol con el que pueda repoblar
la estéril tierra en la que habita.
La película ganaría enteros
si su puesta en escena resultara un poco
más reposada; pero al ir dirigida
a las plateas infantiles se le exige un
ritmo frenético plagado de escenas
de acción de parque de atracciones
que acaban por ahogar el conjunto. Persecuciones,
huídas y más persecuciones
con el único objetivo de entretener
sin más. ¿Y el mensaje que
en teoría se nos debería
quedar grabado a sangre y fuego? Pues
se utiliza como mero "mcguffin"
para justificar cabriolas y escenas vibrantes.
Hay que reconocer la astucia de los creadores
por idear personajes simpáticos
que arrastran a la carcajada en más
de una ocasión, con mención
especial para los maravillosos cantapeces
en concreto y para todos los habitantes
del bosque en particular.
Como siempre, si es posible, es necesario
recomendar la versión original
a la doblada (sobre todo en el caso de
los fastuosos números musicales,
que en español pierden gracia debido
a lo forzado de las rimas). Es una pena
no poder disfrutar de las voces de Danny
de Vito, Ed Helms o Zac Efron, aunque
en el caso del primero se ha esforzado
por poner voz a El Lórax
en varios idiomas, por lo que su acento
inglés dota a su personaje de una
peculiar caracterización.
En definitiva, como suele ocurrir en
muchos de los casos actuales en cuanto
a cine de dibujos animados se refiere,
estamos ante una obra que, en su afán
por contentar a todo tipo de públicos,
tanto adulto como infantil, se queda a
medio camino de lo que podría haber
llegado a ser, si no hubiera tenido que
pagar el peaje de la distracción
a cualquier precio. En ese aspecto, la
novela de 1971 supuso un aviso valiente
de lo que estaba por venir, mientras que
la película quiere cargar más
las tintas en despertar la imaginación
sin atender mucho a las raíces
de la historia.