
Título original: The Grey
País y año de producción:
Estados Unidos, 2011
Dirección: Joe
Carnahan
Guión: JC, Ian
Mackenzie Jeffers, basado en el cuento
de este último
Con: Liam Neeson, Dermot
Mulroney, James Badge Dale, Frank Grillo,
Nonso Anozie
Duración: 117
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno
Género: Acción
/ Aventuras / Drama
Sitio Web: http://thegreythemovie.com/
Reseña argumental: Tras
estrellarse su avión en una región
remota y salvaje de Alaska debido a una
avería, un equipo de buscadores
de petróleo se pierde en la tundra
subártica. Los supervivientes,
expuestos a un frío glacial y a
un hambre voraz, sufren la incansable
persecución de una manada de lobos.
Con Liam Neeson. Si él falla, todos
mueren.
El director Joe Carnahan es conocido por
trabajos como Narc: Calles peligrosas
(2002), Código
de familia (2008) y Brigada
A / Los Magníficos (2010).
INFIERNO BLANCO
Lo peor que le podía suceder a
un grupo de buscadores de petróleo
ocurre; el avión que los transportaba
a cumplir una tarea termina precipitándose
en una desolada región subártica
de Alaska, con un frío insoportable
y un hambre que se torna prácticamente
voraz con el paso de las horas para los
supervivientes.
El personaje interpretado por Liam Neeson,
que termina liderando al grupo de colegas,
se da cuenta de que todos han caído
en la zona en que una manada de lobos
considera su territorio. Y de ahí
en más comenzará la lucha
por sobrevivir, y no sólo contra
los animales. Varios personajes son un
tanto problemáticos, tienen sus
familias esperando, otros no tienen a
nadie (ni siquiera recuerdos), y la convivencia
diaria no es tarea fácil.
Como pocas veces el cine la ha transmitido
en los últimos años, El
líder (2011) plantea una
batalla frontal entre el ser humano y
la naturaleza, con el aditivo de tener
en la dirección y en el libreto
a Joe Carnahan, alguien que no intenta
meterse tanto en la psicología
de sus personajes de género (como
en algunos destacables trabajos de Michael
Mann) pero al que sí le importan
ciertos valores (policías y traficantes
en Narc: Calles peligrosas,
los de los oficiales en Código
de familia), y algunas emotivas
situaciones que aquí aparecen por
momentos algo esquematizadas, aunque igual
sirven como para dar un poco de respiro
al grupo, dentro del panorama en que se
encuentra inmerso.
Hay un hecho curioso y que no conviene
revelar para los que aún no han
visto la película, y tiene que
ver con algo que el protagonista Liam
Neeson padeció en la vida real
con su esposa, pocos años atrás,
y que convierte a su personaje en todo
un desafío, dentro de su vasta
carrera como actor. Tampoco falta a la
cita la alusión a la tragedia de
los Andes, que se maneja con algo de humor
negro y que no quedó bastante bien
que digamos.
El film es en realidad una lucha de resistencia
física y mental contra un enemigo
implacable y que en la visión de
Carnahan adquiere temibles dimensiones,
por cómo está filmada, por
las constantes dosis de tensión
y suspenso, muy bien administradas, y
porque hay también un drama (un
tanto superficial, insisto), con el disparador
de la persecución en la nieve como
principal causa, que aprovecha también
a crear un clima que mete al propio espectador
en ese aislamiento brutal que padece el
grupo.
Los especialistas en lobos le han reprochado
a la película que estos animales
no suelen comportarse así, y que
tampoco son tan grandes como se los muestra
en El líder. También
hubo activistas que intentaron boicotear
la película, por la imagen que
se da de los animales y porque sostienen
que el verdadero culpable y asesino histórico
ha sido el hombre (y tienen razón).
Seguramente a Carnahan le importaban
más otras cosas, y se vio atraído
por el cuento del aquí coguionista
Ian Mackenzie Jeffers, "Ghost Walker",
por ese lado espiritual y con cuestionamientos
religiosos de por medio, que le dan un
toque distinto a la película, apartándola
del típico producto de aventuras
que pudo haber sido.
Es tan sólo una ficción
de la que no se desprende un mensaje subliminal
que vaya en contra de los lobos, o que
estimule a alguien en salir a matarlos.
El personaje de Liam Neeson da todo lo
que tiene y carga a cuestas con algo que
no se puede revelar. Los lobos en la película,
por su parte, sólo se sienten amenazados
y reaccionan. Para el caso de un producto
hollywoodense, hay que reconocer que se
exagera un poco en su ferocidad, claro
que sí. O incluso en esa ferocidad
puede estar implícita la matanza
que han padecido a lo largo de décadas
y siglos.
Este grupo de marginados de la civilización,
de la sociedad, llega a puntos desesperantes,
donde no tiene de dónde agarrarse,
ni siquiera de la propia naturaleza que
parece observarlo impávida. Carnahan
dijo en una entrevista que una de sus
mayores influencias fue Deliverance:
La violencia está entre nosotros
(1972) de John Boorman, donde había
más bien una lucha entre seres
humanos de distintos entornos y probablemente
generaciones. Sin embargo, y a pesar de
que hay varios ejemplos parecidos (el
mismo Boorman había filmado años
antes Infierno en el Pacífico,
con un soldado japonés y otro americano
varados en una isla), hay un caso no tan
lejano y bastante bueno, escrito nada
menos que por el dramaturgo David Mamet
y dirigido por el neocelandés Lee
Tamahori. En Al filo del peligro
(The Edge, 1997) dos hombres debían
dejar sus diferencias de lado para tratar
de sobrevivir en la Alaska salvaje, también
luego de un accidente aéreo, mientras
un oso hambriento los perseguía
incesantemente.
El líder continúa
después de los créditos
finales y lo que se muestra queda, según
el realizador, a libre criterio del espectador.
Es otra de esas películas de género
que vale la pena mirar con gusto, de esos
productos valiosos que aparecen cada tanto.
AY