
Título original: Lost
Souls
País y año de producción:
Estados Unidos, 2000
Dirección: Janusz
Kaminski
Guión: Pierce
Gardner, sobre historia de Betsy Stahl
y el primero
Con: Winona Ryder, Philip
Baker Hall, Elias Koteas, Alfre Woodard
(no acreditada)
Duración: 97 minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Terror
/ Thriller
Sitio Web: http://www.lostsoulsmovie.com/
Reseña argumental:
Un cura y su grupo de jóvenes católicos
vislumbran la llegada de Satán
al planeta Tierra, bajo apariencia de
un hombre al cual van a dar gracias a
los manuscritos de un enfermo mental poseído.
Cuando ven al inminente diablo, en ese
entonces un escritor de novelas basadas
en casos reales (básicamente de
asesinos seriales), una de las integrantes
del grupo trata de hacerle tomar conciencia
de que él será el elegido
por el antagonista de Dios. De ahí
en más la cosa se complica y bastante.
Debut en la dirección para el realizador
polaco Janusz Kaminski, luego de haber
trabajado durante muchos años como
director de fotografía. Entre sus
obras más destacadas en la materia
figuran las hechas para Steven Spielberg
(La lista de Schindler, El mundo perdido
y Rescatando al Soldado Ryan, entre otras).
Curiosidades:
La película fue co-producida por
la famosa actriz Meg Ryan (su productora
se llama Prufrock Pictures y la administra
junto a Nina Sadowsky, que también
participó en Almas perdidas).
En los créditos
finales la producción agradece
a Holly Hunter y al director Steven Spielberg.
La película
se terminó de filmar en 1998 pero
recién se estrenó casi dos
años después en Estados
Unidos.
VARIANTES BIEN PENSADAS
Es tan bajo el nivel de gran parte de
las películas de terror industriales
(o semiproductos, como en este caso) en
los últimos años que un
trabajo como este, con un planteamiento
que no deriva en un enfrentamiento bullicioso
entre el bien y el mal, llama poderosamente
la atención. Tendrá enigmas,
exorcismos o asesinatos premeditados,
típicos de grandes clásicos
del género (como El bebé
de Rosemary, El Exorcista
y La Profecía),
pero en lo que debe hacerse hincapié
es en un relato que se anima bastante
a salir del esquema tradicional, desarrollando
(al menos un poco) personajes (la maestra,
el joven a punto de convertirse en demonio),
jugando con un terror implícito
que se hace desear, y sirviéndose
de un impresionante trabajo fotográfico
del joven Mauro Fiore (que también
aportó lo suyo para Día
de entrenamiento) a lo largo
de todo el largometraje, en interiores
y exteriores, sobre todo de día,
y con un enfoque digno de un gran artista,
haciendo uso intimidatorio de colores
pálidos (amarillo, marrón,
verde) y deliciosamente desalineados sobre
el paisaje urbano (blanco, negro, gris).
Dejando de lado el resultado casi penoso
de una película como El
día final (Peter Hyams,
1999), los primeros minutos de la misma
tenían un aire bastante parecido
a Almas perdidas (2000),
en cuanto a decadencia urbana se refiere.
Las muertes en serie y las carreras contra
el tiempo no forman parte de la médula
de Almas... sino que
complementan una historia que se toma
su tiempo para narrar fluidamente, a través
de investigaciones, finos sobresaltos
y algunas secuencias terroríficas
que apuntan más bien a ambientes
herméticos (la protagonista en
el baño) y claustrofóbicos
(Ryder en la casa de un amigo fallecido),
nutriéndose de contextos oscuros,
apenas atravesados por rayos de luz natural
o artificial, con supuestos enemigos que
pueden estar fuera, en la otra pieza o
detrás de uno mismo. Hacía
mucho tiempo que la fotografía
(insisto) de una película no incidía
tanto en la elaboración de los
climas y en el propio guión en
sí mismo.
Almas perdidas es indirectamente
un producto industrial (New Line Cinema
es la filial terrorífica de la
Warner) pero con bastante libertad creativa
(se nota hasta en el final) y un tema
conocido pero transformado en thriller
sobrenatural con matices dramáticos,
maduros y, por supuesto, con mezclas de
recursos pocas veces vistas.
AY