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APOCALIPSIS NOW ****



Título original
: Apocalypse Now
País y año de producción: Estados Unidos, 1979
Dirección: Francis Ford Coppola
Guión: John Milius, Francis Ford Coppola, inspirado en la novela de Joseph Conrad
Con: Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall, Frederic Forrest, Albert Hall
Duración: 197 minutos
Calificación: No apta para menores de 12 años
Género: Acción / Bélico / Drama
Sitio Web: http://www.miramax.com/apocalypsenow/


Reseña informativa: La historia le sigue los pasos a la jornada del Capitán Willard (Martin Sheen), un oficial de la inteligencia americana que es enviado a una peligrosa misión a un río de Camboya para eliminar "con prejuicio extremo" a un renegado coronel compatriota llamado Kurtz (Marlon Brando) quien ha perdido el control y el juicio. La figura masiva - casi como Buddha- y enigmática de Kurtz comanda a un grupo de indígenas en una remota selva en donde abundan las cabezas decapitadas y los cadáveres pestilentes. Una vez en el lugar Willard conoce al Coronel Kilgore (Robert Duvall), quien comanda su escuadrón de helicópteros y lo coloca en un bote-patrulla, con una tripulación de cuatro hombres, que sirven de microcosmos de las fuerzas de combate americanas: el jefe negro del bote (Albert Hall), un ex taxista tratando de mantener su bote a flote y a sus drogadictos jovenes tripulantes a raya; Chef, un cocinero de Nueva Orleans que se unió a la Marina pensando que ellos tendrían mejor comida que el ejército (Frederic Forrest); Clean, un adolescente de la raza negra procedente del Bronx (interpretado por un Laurence Fishburne de 14 años de edad); y Lance, un surfeador de California perdido en la guerra (Sam Bottoms). A medida que el bote se adentra a Camboya parece hundirse cada vez más en el mundo de verdades ilusorias y locura total, introduciéndose en las sombras más oscuras del corazón humano.

Este clásico bélico sobre Vietnam de Francis Coppola (trilogía de El Padrino, La conversación, Tucker, un hombre y su sueño), producido en 1979, se reestrena remasterizado en imagen y sonido y con escenas nunca vistas. La historia se inspira en El corazón de las tinieblas, del escritor Joseph Conrad.

La película se había hecho acreedora a la Palma de Oro en el Festival de Cannes y también a dos premios Oscar de la Academia (Mejor Fotografía, hecha por Vittorio Storaro) y Mejor Sonido. Había sido nominada también a Mejor Película de 1979 (en esa oportunidad lo ganó Kramer vs. Kramer), Director, Guión Adaptado, Actor de Reparto (Robert Duvall, que perdió con Melvyn Douglas), Montaje y Dirección Artística. En total fueron ocho las nominaciones que tuvo. Cabe acotar que en ese mismo año películas como Manhattan (de Woody Allen), Picnic en las rocas colgantes (del australiano Peter Weir), El síndrome de China (de James Bridges) y Escape de Alcatraz (de Don Siegel) no fueron nominadas.

Respecto al co-guionista John Milius ha dirigido películas como El viento y el león (1975), Conan, el bárbaro (1982) y Vuelo a la gloria (1990).

Curiosidades: La película dura, con las escenas agregadas que no se habían visto en la versión original de 1979, 202 minutos, es decir 49 minutos más.

En oportunidad de recibir el galardón en Cannes Coppola llegó a decir que "Apocalipsis Now no es una película sobre Vietnam; Apocalipsis Now es Vietnam."

Apocalipsis Now casi lleva a Coppola a la bancarrota, luego del gran presupuesto invertido en el film y de la escasa repercusión taquillera del mismo, más allá de la gran cantidad de elogios que cosechó por parte de la crítica mundial. Por suerte pudo recuperarse luego, a pesar de su casi destrozado estado económico y principalmente anímico.

En la película Coppola hace de director de un equipo de televisión ("Sigan, sigan; hagan de cuenta que no estoy filmando...", le dice a Sheen y compañía), mientras que el (conocido) director de fotografía Vittorio Storaro interpreta (sin ser acreditado, igual que Coppola) a un fotógrafo televisivo.

En 1991 se realizó un documental sobre los entretelones de Apocalipsis Now titulado Hearts of Darkness: A Filmmaker´s Apocalypse, dirigido por Fax Bahr y George Hickenlooper, donde se detallan los numerosos problemas durante la filmación del famoso (y polémico) film bélico de Coppola. Se trata de una mezcla de imágenes tomadas por la esposa de Francis (Eleanor) en Filipinas (durante el rodaje) y entrevistas a actores y trabajadores de Apocalipsis Now doce años después de haber sido producida, con la excepción de Marlon Brando, que rechazó la invitación a participar en esta obra testimonial.

Y ya que mencionamos Heart of Darkness (el título de la novela de Joseph Conrad) les decimos que hubo una película hecha para televisión (en Uruguay se estrenó directamente en video) que se llamó El corazón de las tinieblas (Nicolas Roeg, 1994) y que narra la historia en la que se inspiró Apocalipsis Now (la misma nada tiene que ver con Vietnam, sino con el negocio de marfil en África y un hombre que penetra en dicho continente y luego enloquece; el personaje es interpretado por John Malkovich).

LA LOCURA TONIFICADA

No siempre las versiones originales se vuelven únicas y entrañables; algunas de las remasterizadas que llegan desde Hollywood y con escenas nunca vistas también tienen lo suyo y dejan su huella, en cantidad y calidad. Tampoco es bueno generalizar sobre un puñado de minutos agregados diciendo que todo es bueno o malo; aquí es donde hay que afinar el criterio analítico y separar las cosas que están de más con las otras, que le hacen un favor (autoralmente novedoso) a la historia. Casos como el de El Exorcista (William Friedkin, 1973), Encuentros cercanos del tercer tipo (cuya nueva versión no se dio en cines, increíblemente, y sí en la televisión para abonados), Blade Runner (Ridley Scott, 1982), y E. T.: El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982) han despertado el interés hasta de esas mismas personas que se aferran a la versión original; nadie que se precie ser amante de una película que llega nuevamente a pantalla grande (sobre todo para los que nunca pudieron apreciarla en cine) puede dejar de verla nuevamente, material agregado (y técnicamente mejorado) incluido.

El caso de Apocalipsis Now (1979) puede verse como algo muy particular, ya que fue una película problemática; un gran dolor de cabeza para Coppola que fue aplacado por el paso del tiempo y por la evolución de sus terribles esfuerzos realizados; sacrificios invertidos en pos de terminar siendo no solo un gran director de cine sino también el responsable de una de las mejores películas (anti) bélicas que se han hecho, al menos en Estados Unidos. Todo esto lleva a darle más importancia aún a esos tres cuartos de hora agregados que, inevitablemente, cambian (que no es lo mismo que mejoran) el asunto.

Es aplicable a Vietnam pero también a cualquier guerra. La mirada que aquí se da busca el realismo, pero en el impacto psicológico del militar que observa (a veces) sorprendido y no en planos detallistas que muestran los daños de las armas en los cuerpos. La espectacularidad se logra, pero es un ingrediente más que forma parte de esa locura donde se meten los soldados, de una lucha sin sentido que, además, no tiene salida. Volver a elogiar secuencias memorables puede llegar a ser algo reiterativo, aunque es difícil olvidar el ataque de los helicópteros en la costa (y la naturalidad con que aquella mujer se acerca a una de las naves, granada en mano), las irracionalidades atropelladas del personaje de Robert Duvall (en una clara ironía hacia el militar de alto rango norteamericano, que luego se extiende hacia todo el bando en general), la emboscada tejida al bote desde la profundidad de la vegetación y con numerosos disparos, además del mítico final, con una siniestra figura grabada en la mente de casi todos los que la llegaron a ver.


La mira comienza colocándose en lo que es el conflicto en Vietnam, para luego desembocar en el viaje por un río y después en la concepción de una persona (Sheen) que se proyecta hacia otra (la que va a buscar). Todo con la intención de abrir paso a una bienvenida reflexión. Es indudable que Coppola es uno de los mejores directores norteamericanos de toda la historia del cine y que hace más de veinte años había vuelto a ratificar su condición de absoluto profesional, dueño de una estética por momentos única y con una vasta capacidad narrativa que, eso sí, se nota más en otros trabajos suyos que en éste.

No hay aquí un enemigo visible más que el propio ser humano (en este caso) occidental; su capacidad de poder controlarse, luego de procesar el horror que se filtra a través de sus ojos y que llega con fuerza devastadora a su mente. Martin Sheen no es el único shockeado por tanta incompetencia, inmadurez, impotencia y despilfarros varios (nótese que en varios puestos no hay alguien que mande a los soldados; de ahí algunas de sus insistentes preguntas). Marlon Brando ya ha pasado por todo lo que el espectador ve mediante el personaje de Sheen y, por qué no, de las más que sensatas e inteligentes pautas que van sembrando la dupla Coppola-Milius. Brando fue en su época un hombre tan bueno y eficaz como el protagonista que lo va a buscar con el fin de eliminarlo; lo inútil y pesadillesco de la guerra lo llevó a la conclusión de que para terminar con todo lo malo y riesgoso había que pasarse a una posición más a tono (o, mejor dicho, desde adentro) para ver, vivir y sentir las cosas de otra manera, combatiendo a muerte y sin resentimiento alguno, siendo igual de responsable y sin distraerse con alcohol, música, mujeres, aventuras y todo lo que no hace a un auténtico combatiente.

Coppola logra un retrato humano caótico, oscuro, dantesco y hasta surrealista. Y a la vez llega a una obra de impecable factura cinematográfica, con un rendimiento actoral brillante. Las escenas agregadas se notan y no dejan indiferente a nadie, al menos para hacer algunos comentarios como los que mucha gente realizaba a la salida del cine. No está tan mal la secuencia de las conejitas de Playboy en el campamento lluvioso, pero fundamentalmente habría que detenerse en uno de los personajes (el surfista) y esa sensación de estar allí con su cuerpo pero con la mente en otro lado (y con una mujer que no paraba de hablar). Ni el clima era propicio en ese infierno como para deslizar algún matiz sentimental a la hora del "reposo del guerrero".


Es buena también la escena de la llegada a la plantación francesa (la niebla parecía como que los transportaba a otro lugar en el espacio), algo extensa aunque oportuna en los diálogos sobre la mesa y aceptable en el encuentro amoroso de Sheen (opio mediante) con una mujer que parece contribuir aún más a la parte esotérica del film. Resulta gracioso ver cómo el protagonista le roba la tabla de surf al personaje encarnado por Duvall, y es fascinante ver unos segundos más de Brando (tan misterioso, enigmático) a la hora de leer la revista Time y en el momento en que pasa algo en el final que no conviene revelar (al menos para los que nunca han podido verla) donde el actor se acredita algún planito vital de más. Ojalá que Apocalipsis Now pueda mantenerse lo suficiente en cartel (tuvo un reestreno algo marginal), para que muchos puedan volver a verla, disfrutarla y, especialmente para los que aún no la hayan visto, sin preocuparse por las casi tres horas y media de duración.


Alejandro Yamgotchian


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