
Título original: Murder
by Numbers
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección: Barbet
Schroeder
Guión: Tony Gayton
Con: Sandra Bullock,
Chris Penn, Ben Chaplin, Neal Matarazzo,
Michael Canavan
Duración: 120
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Thriller
Sitio Web: http://murderbynumbersmovie.warnerbros.com/
Reseña argumental:
Dos detectives investigan el homicidio
cometido contra una joven en California.
Uno de ellos se aferra a la teoría
de dar con el responsable del delito siguiendo
las pistas que el asesino ha dejado por
el camino. El otro (la protagonista) es
más partidaria de que el sospechoso
al que investigan se unió a un
cómplice para realizar un crimen
perfecto. Pero todo no termina ahí,
ya que hay mucho más de lo que
aparece a simple vista en el asunto.
Curiosidades:
La propia Sandra Bullock figura como productora
de la película.
El
británico Barbet Schroeder ha dirigido
películas como Mi secreto
me condena (1990), Mujer
soltera busca (1992) y la remake
de El beso de la muerte
(1995). Su carrera ha tenido altibajos,
más que nada en lo referente a
películas en la misma línea
que Cálculo mortal
(Pacto con la muerte,
por ejemplo). Aquí, justamente,
estamos ante un thriller algo interesante
que modela a la vez de vehículo
para Sandra Bullock, una actriz más
idónea para las comedias y no tanto
para papeles dramáticos, en los
que generalmente luce poco creíble.
Hay pasajes de cierta puntería
(por algún que otro clima), aunque
la película no escapa de la fórmula
común y corriente. Sorprende un
poco el papel de Freddie Prinze Jr., más
que el de su compañero de clase,
a la hora de encarnar personajes desmotivados
que buscan algo realmente distinto para
estimularse, aunque el libreto los trivializa
exponiendo a pleno sus respectivos y enigmáticos
costados siniestros cerca del final. Se
hace difícil hablar algo nuevo
de productos que se repiten una y otra
vez, con distintas caras, papeles y situaciones
aunque con un esquema gastado y que reclama
a gritos ideas innovadoras, además
de guionistas y narradores visuales que
eviten despilfarros y no hagan tan larga
(y, por momentos, aburrida) la cuestión.
AY