
Título original: From
Hell
País y año de producción:
Estados Unidos / República Checa,
2001
Dirección: Albert
y Allen Hughes
Guión: Terry Hayes
y Rafael Yglesias, basado en la novela
gráfica de Alan Moore (guión)
y Eddie Campbell (dibujos)
Con: Johnny Depp, Heather
Graham, Ian Holm, Ian Richardson, Jason
Flemyng
Duración: 121
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Misterio
/ Terror
Sitio Web: http://www.fromhellmovie.com/
Reseña argumental:
"Él es el miedo y la oscuridad.
La primera estrella de los tabloides surgida
del siglo veinte, todavía sigue
siendo el asesino en serie más
notorio y enigmático de la historia.
En el otoño de 1888, Jack el Destripador
cometió cinco asesinatos horribles
y ceremoniosos a lo largo de un periodo
de diez semanas en Londres, provocando
una atmósfera frenética
de chismes, rumores y terror. Nunca fue
atrapado", nos dice una de las
frases publicitarias de este film dirigido
por los Hermanos Hughes. Sus dos películas
más conocidas por estas latitudes
se estrenaron directamente en video: Verdugos
de la sociedad (1993) y Presidentes
muertos (1995).
Desde el infierno hace
referencia a la dirección del remitente
en una carta escrita por Jack, el destripador
y trata acerca de la gente que se encuentra
en el infierno, intentando sobrevivir
a las circunstancias más desoladoras.
En el centro de todo se encuentran cinco
prostitutas empobrecidas que comparten
una desesperada amistad, que se torna
más estrecha conforme su rango
social se ve aterrorizado por un espeluznante
asesino. Mary Kelly (Heather Graham),
Kate Eddowes (Lesley Sharp), Liz Stride
(Susan Lynch), Dark Annie Chapman (Katrin
Cartlidge) y Polly (Annabelle Apsion)
viven al margen, ganándose la vida
pobremente con sus cuerpos, en una sociedad
que frecuentemente las deshonra y, a su
vez, se alimenta de ellas.
LOS ARTISTAS COMENTAN
Heather Graham indica que "mi
personaje y sus amigas viven en este horrible
barrio, a punto de morir de hambre. Cada
día es una lucha. Tener un lugar
donde dormir es un lujo. La única
cosa que sostiene a Mary Kelly es su sueño
de regresar a Irlanda, donde vivió
cuando era niña".
"La vida de estas mujeres es
horrible y triste”, señala
Lesley Sharp. “Su existencia
diaria siempre se ve amenazada, desde
padrotes, clientes violentos, criminales
callejeros, enfermedades y adicciones”.
Pero algo que amenaza todavía
más sus vidas es un peligroso secreto,
que las mujeres comparten inadvertidamente,
un secreto que amenaza la Corona y a ellas
mismas. La única autoridad aparentemente
preocupada en proteger a estas “desafortunadas”,
que de otra manera son vistas como seres
sacrificables, es el Inspector Fred Abberline
(Johnny Depp). Sin embargo, Abberline,
se encuentra afligido. Atormentado por
recuerdos insoportables, busca escapar
temporalmente de su vida con opio. Su
adicción intensifica sus ataques
de clarividencia, que aportan tanto discernimiento
como incapacidad.
“Abberline ha sido doblegado
por la vida”, comenta Johnny
Depp. “Perdió a su esposa
e hijo, y depende de automedicación
para lograr sobrevivir durante el día”.
El Inspector, promovido de Whitechapel
después de prestar años
de servicio, se encuentra asignado nuevamente
al miserable distrito para encabezar la
investigación de Jack, el destripador.
El Inspector es auxiliado durante su
problemática investigación
por el imponente Sargento Godley, interpretado
por Robbie Coltrane. Godley es un amigo
leal que cuida con esmero a Abberline
cuando se pone a alucinar. “Godley
es un policía escocés sincero
que saca conclusiones a partir de evidencia
concreta”, comenta Coltrane”,
“tales como cuchillos manchados
con sangre y recuentos de testigos. Le
parece intrigante la intuición
y los métodos nada ortodoxos de
Abberline. Son cosas que van en contra
de la naturaleza de Godley, pero acepta
las visiones de Abberline como algo genuino
y se siente forzado a actuar por ellas”.
Johnny Depp agrega: “Godley
es la única persona en el mundo
a la que Abberline escucha y respeta.
Godley lo mantiene vivo, lo cuida. Es
su amigo más cercano”.
Conforme los asesinatos en Whitechapel
se incrementan, los dos hombres son obstaculizados
por sus superiores, quienes están
más interesados en desentenderse
de los crímenes, en lugar de encontrar
al asesino. La única excepción
es el reconocido Sir William Gull (Ian
Holm), un doctor de la familia real, y
una figura lo suficientemente poderosa
para asistir al escurridizo Inspector.
“Para Gull es evidente que estos
asesinatos están siendo cometidos
por alguien con conocimientos de medicina”,
declara Ian Holm. “El asesino
posee habilidades quirúrgicas más
allá de las que pudiera tener un
carnicero u obrero. Sus asesinatos involucran
un ritual bizarro y terrible”.
Gull le da informes a Abberline con respecto
a los instrumentos que probablemente fueron
utilizados y de la manera en la que quizás
fueron cometidos los asesinatos. Gracias
a su asesoramiento, Abberline es capaz
de deducir que los asesinatos forman parte
de una conspiración amenazante
que involucra a la Orden de Masones, quienes,
a su vez, están actuando a instancias
de la monarquía misma. Los Masones
son una organización enigmática,
como de culto, cuyos miembros a lo largo
de los años han sido algunos de
los hombres más acaudalados y poderosos
del mundo. Los masones han sido tema de
numerosas teorías de conspiración,
debido a sus misteriosas ceremonias de
iniciación y sus juramentos de
silencio.
La noción de que la Corona haya
conspirado en los asesinatos de Jack,
el destripador ha sido por mucho tiempo
expuesta por varias facciones en Europa.
La responsabilidad Real es aceptada en
la aclamada novela gráfica From
Hell del escritor Alan Moore.
Las tiras, que presentan dibujos del artista
Eddie Campbell, fueron compradas por el
productor Don Murphy.
Murphy comenta, “Alan Moore
es el decano de los novelistas gráficos.
Soy un aficionado de las tiras cómicas
y he admirado su trabajo desde hace mucho
tiempo. Quedé inmediatamente enganchado
con From Hell, sin siquiera
haberme dado cuenta al principio que se
trataba de Jack, el destripador. Es una
historia brillante, compleja y obsesiva,
bien documentada con una investigación
extensa e innumerables notas de pie de
página”.
La adaptación cinematográfica
de la novela de Moore fue realizada por
Terry Hayes y Rafael Yglesias, en la que
éste último vio la perspectiva
de la conspiración en una forma
más metafórica. “Que
si la monarquía británica
estaba literalmente involucrada o no en
los asesinatos del destripador no aminora
el poder de la acusación asestada
a la clase gobernante”, comenta
Yglesias. “Que las autoridades
se rehusaran a incluso considerar la posibilidad
de que el sospechoso pudiera haber sido
una persona adinerada habla muchísimo
acerca de la época victoriana.
Los malestares de la sociedad eran vistos
exclusivamente como algo provocado por
los pobres y las clases bajas”.
Al ser un miembro de esa clase baja,
así como una prostituta, Mary Kelly
no está acostumbrada a la compañía
de hombres “respetables”,
al menos cuando no está trabajando.
Desconfiada y cautelosa para que no sea
utilizada, inicialmente desaprueba la
investigación de Abberline. “Las
mujeres que trabajan las calles tenían
la guardia arriba”, comenta
Allen Hughes. “Mary Kelly ve
a Abberline como cualquier otro tipo que
la quiere utilizar. Su decencia y sinceridad
eventualmente provocan que baje sus defensas
y comience a confiar en él”.
En retrospectiva, la afirmación
del destripador de que gracias a él
nació el siglo XX, introduciendo
una nueva época de prensa sensacionalista
y de culto a la fama, ha sido confirmada.
Los tabloides británicos quedaron
instantáneamente enamorados con
la historia, que desde entonces se ha
convertido en una leyenda. Johnny Depp,
quien está muy familiarizado con
el caso, señala que "antes
de Jack, el destripador, existían
unos cientos de periódicos en Londres.
En el punto más álgido de
su cadena de asesinatos, miles de periódicos
adicionales emergieron". Jack,
el destripador, creado en parte por la
prensa, se convirtió en su primera
“estrella de los tabloides”.
El caso del destripador también
hizo que progresara la policía
forense, que se encontraba en sus etapas
iniciales en los años ´80
del siglo XIX. Allen Hughes comenta que
"en aquel entonces, si la policía
no te atrapaba cerca del cuerpo con sangre
en tus manos era casi imposible que te
declararan culpable. No existían
procedimientos estándares para
tomar huellas digitales o pruebas de sangre.
Pero este caso ayudó a que se desarrollaran
nuevos procedimientos y herramientas científicas
para aprehender criminales”.
Desde luego que Jack el Destripador nunca
fue capturado. Es el misterio de su identidad,
su audacia para cometer asesinatos brutales
en lugares públicos y su habilidad
para escabullirse entre la noche que ha
intrigado a la gente por más de
un siglo. “Él es el némesis
perfecto para una película”,
admite Robbie Coltrane.
La afinidad de los hermanos realizadores
de Desde el infierno
por la historia de Jack, el destripador
proviene del ambiente del Londres de 1888.
La vasta disparidad de riqueza en la ciudad
produjo masas de gente pobre e indigente,
muchos de los cuales se congregaban en
un área conocida como Whitechapel.
El barrio sucio y despreciable era un
asilo para el uso de las drogas, la prostitución,
el alcoholismo y el crimen callejero casual.
Albert Hughes comenta que “ésta
es una historia del ghetto. Tiene que
ver con la pobreza, la violencia y la
corrupción, que son temas que abordamos
en nuestras películas porque nos
fascinan. Sucede que estos personajes
en particular son de raza blanca, pero
toda la gente pobre tiene los mismos problemas.
Lo que también nos intrigó
fue la psicología de Jack, el destripador,
su comportamiento y la histeria que provocó."
Allen Hughes, por su parte, declara que
"los recuentos previos de esta
historia han sido antisépticos,
contados desde el punto de vista de la
clase alta escrupulosa. Nosotros la estamos
revelando desde la perspectiva de la gente
que vivía en la suciedad, en la
vecindad donde esta clase de terror fue
inflingido."
Y ese punto de vista, justamente, mantiene
una afinidad tremenda con varios de los
personajes que desfilaron por los dos
antecedentes mencionados más arriba.
Curiosidades:
El autor de cómics Alan Moore es
uno de los escritores más talentosos
del noveno arte, aclamado por numerosos
críticos, lectores y coleccionistas,
que cuenta en su haber, y entre sus tantas
y talentosas obras, con su particular
y, a la vez, famosa serie El monstruo
del pantano.
El interés
de Depp por la historia del destripador
se remonta a su niñez, cuando leyó
ávidamente numerosos libros y artículos
del tema. “Siempre me sentía
atraído hacia las cosas que se
encontraban en el lado siniestro, especialmente
cuando era joven”, comenta.
“Debo de tener como veinticinco
libros, quizás más, acerca
del caso. Existen tantas teorías,
que cualquiera de ellas podría
ser cierta. Es imposible saber. Siempre
he pensado que sería una gran película
si estuviera hecha cuidadosamente”.
Al haber quedado
impactado por las dos películas
previas de los Hughes, Verdugos
de la sociedad y Presidentes
muertos, Depp comenta que también
quedó impresionado con el conocimiento
que los hermanos tenían del tema.
“Allen y Albert tenían
una gran pasión por el material
y han hecho una investigación mucho
más extensa que casi cualquier
otro director con el que haya trabajado”,
señala. “Estoy muy familiarizado
con la historia, sé cuáles
son las preguntas correctas que se deben
hacer, y ellos saben las respuestas”.
Allen Hughes comenta,
“Johnny no solamente le aporta
sus tremendas habilidades histriónicas
al papel, pero también su personalidad
singularmente aguda y misteriosa. Expresa
tantas emociones distintas sin decir una
sola palabra. Está muy consciente
de los matices y subtextos que nadie más
logra captar”.
ADAPTACIONES RIESGOSAS
Antes que nada, conviene volver a resaltar
que Desde el infierno
(2001) es una versión alternativa
del mito de Jack, el destripador, proveniente
de una novela gráfica, en la que
se revelan cosas que generalmente no se
daban a conocer en adaptaciones más
conocidas y hechas para cine (la tendencia
casi siempre fue mantener el anonimato
de tan perfecto villano). Aquí
hay una visión muy a tono con los
antecedentes más conocidos de los
Hermanos Hughes (Verdugos de la
sociedad, Presidentes
muertos) y también con
una parte de lo que en sí es como
autor el inglés Alan Moore, responsable
de la obra homónima en la que se
basa esta película de la Fox.
El film se presenta de entrada como un
trabajo sumamente ambicioso, más
que nada desde el punto de vista artístico.
Pero este mérito (al menos para
lo que es el típico producto industrial
hollywoodense) no le pertenece tanto a
los guionistas sino al propio Moore, hombre
que supo moverse dentro de la industria
del noveno arte logrando ese equilibrio
perfecto entre colmar expectativas imprescindibles
para las ventas y a la vez crear obras
experimentales, con toques sumamente atractivos
y que se revuelven entre extrema violencia,
pesimismo y sufrimiento, además
de buenas historias en las que se reinventan
personajes, desde El monstruo
del pantano, pasando por Superman,
Batman y el Guasón (La
broma asesina), hasta este Jack,
el destripador de From Hell,
tratando de manejar valores humanos en
lugares casi echados a perder.
La película se concentra más
en la parte social (algo típico,
a esta altura, en las películas
de los Hughes) y no tanto en el concepto
mítico del destripador y lo que
pasa por su cabeza (como sí lo
hacía la novela gráfica).
Lo que sí plasma (aunque no tan
bien) la película es el espíritu
de Moore, con esos toques oníricos,
pesadillescos, confusos, por momentos
pretenciosos, por momentos atrapantes,
sobre todo en lo que tiene relación
con el personaje interpretado por Depp
(el detective, que no pesaba tanto en
la novela como en esta película).
Sin embargo eso es apenas un detalle en
medio de una visión contextual
que en la general es acertada (en cuanto
a transmitir la pobreza y todos los que
viven "el infierno" de la película)
pero que cuando debe apretar las tuercas
decae, más que nada en algunas
conversaciones triviales y extensas. Por
otro lado el film entra en el subgénero
gore (caracterizado por la abundancia
de sangre), algo que no le hace mucho
bien, más si se compara un autor
que sí tiene un buen manejo estético
como Moore en lugar de un par de guionistas
que tiran baldazos de sangre al set para
impresionar al espectador y que captan
en planos casi de detalle las destrezas
cuchilleras del temible asesino.
De todas maneras, Desde el infierno
no tiene nada que envidiarle a otras producciones
cinematográficas como Jack:
El destripador (de Jesús
Franco y con Klaus Kinsky), Asesinato
por decreto (con Christopher
Plummer), o la reciente (y mejor) versión
de la Universal (que dirigió Janet
Meyers) estrenada directamente en video
y hecha para televisión que se
llamó El destripador
(1997), con Patrick Bergin y una muy buena
Gabrielle Anwar (la que bailaba con Al
Pacino en la nueva Perfume de
mujer). Desde el infierno
demuestra una intención distinta
y eso es muy meritorio, a pesar de que
la propia obra de Moore y Campbell ya
les diera de entrada suficiente base como
para luego ramificar o intensificar elementos
hacia donde se deseara y como se quisiera,
algo que se hizo pero no con los resultados
esperados.