
Título original: Blood
Work
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección: Clint
Eastwood
Guión: Brian Helgeland,
basado en la novela de Michael Connelly
Con: Clint Eastwood,
Jeff Daniels, Anjelica Huston, Wanda De
Jesús, Dina Eastwood
Duración: 108
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Drama
/ Misterio / Thriller
Sitio Web: http://bloodworkmovie.warnerbros.com/
Reseña argumental:
Un veterano detective del FBI está
tras la caza de un psicópata al
que apodan "el asesino de los códigos",
pero cuando se encuentra en plena tarea
de búsqueda sufre un ataque cardíaco
masivo, por lo que pronto se jubila y
antes de tiempo. Dos años más
tarde se entera de que en realidad su
vida fue salvada gracias al asesinato
de una persona que ha quedado en la nebulosa.
Yendo en contra de los consejos dictados
por su cardióloga y motivado por
un vecino el protagonista (el propio Eastwood)
decide jugársela y rastrear nuevamente
a un criminal con el que comenzará
a tener algo muy personal.
Clint Eastwood
ha dirigido trabajos muy elogiados como
Obsesión mortal (1971;
su debut como realizador de largometrajes),
Los puentes de Madison
(1995) y Medianoche en el jardín
del bien y del mal (1997), entre
tantas otras. El guionista Brian Helgeland,
por su parte, ha dirigido films como Revancha
(1999) y Corazón de caballero
(2001).
Curiosidades: El aquí
coordinador de extras Buddy Van Horn había
dirigido a Clint Eastwood en el film En
la mira de los asesinos (1989).
Un thriller que no es nada del otro mundo...
de Eastwood, al estilo de las más
recientes El principiante
(1990), Poder absoluto
(1997) y Crimen verdadero (1999).
Mejor dicho; un thriller que raya en la
claridad y experiencia de su actor-realizador,
que quizá se vea algo empañado
(simplificado, bah) por la intervención
de un mediocre guionista como Brian Helgeland
(cuya única pegada "artística"
fue el libreto de Los Ángeles
al desnudo). Eso sí; guarda
momentos de gran altura cinematográfica,
donde la composición de la imagen,
la propia fotografía que la acompaña,
los diálogos con cierta acidez
e inteligencia y esa mano firme, segura
y serena de Eastwood para la realización
lo elevan a un notorio grado de distinción
respecto a los ejercicios del mismo estilo
que suelen inundar las carteleras comerciales.
A pesar de los desniveles cualitativos
que se han dado sobre todo en sus trabajos
realizados durante la década del
´90 y este nuevo milenio (brillantes,
muy buenos y simplemente disfrutables),
Eastwood mantiene su temple dentro de
un sello en el que demuestra que ya no
está para ciertos trotes físicos
que lo han caracterizado a lo largo de
su extensa carrera, pero que sí
mantiene un ojo a la hora de filmar historias
aparentemente simples que las transforma
en algo no tanto para ver sino para degustar.
AY