
Título original: Italiansk
for begyndere
País y año de producción:
Dinamarca, 2000
Dirección: Lone
Scherfing
Guión: Lone Scherfing
Con: Anders W. Berthelsen,
Anete Stovelbaeck, Peter Gantzler
Duración: 108
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Comedia
/ Drama / Romance
Sitio Web: http://www.italienskforbegyndere.dk/italiensk/
Reseña argumental:
Recién llegado a un suburbio de
Copenhague, Andreas, un joven ministro,
se inscribe en un curso de italiano, donde
todos son solteros y en el que cada uno
de sus miembros guarda un secreto. La
franqueza y frescura de Andreas inspira
a estas personas a abrirse y conocerse
en la búsqueda de una vida mejor
y un amor duradero. Jorgen, el conserje
con problemas sexuales, Olimpia, la torpe
empleada, Karen la apasionada peluquera
junto al irascible Halvfinn, y a la bella
Giulia, empiezan a sentir la pasión
que los rodea y a dejarse seducir por
ella, uniéndose en una cruzada
hacia Italia y su idioma en busca de un
sentido para sus vidas...
La directora de origen danés Lone
Scherfing nació en 1959. Estudió
cinematografía en la Universidad
de Copenhague de 1976 a 1980, graduándose
en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca
(rama de dirección) en 1984. Ha
escrito y dirigido diversos cortometrajes,
documentales, programas de radio y televisión,
y obras de teatro.
De todas las películas
"dogmáticas" esta es
la más alejada de la famosa Constitución
fílmica, nacida en Europa durante
la pasada década y con un criterio
que al principio llamó la atención
por varios motivos. La calidad de una
película como La celebración
(Thomas Vinterberg, 1998) prometía
buen cine a través de una filosofía
opuesta al "manual de cine tradicional"
y con la que se comunicaban determinadas
inquietudes, que en ejercicios posteriores
decayeron estrepitosamente (Lars von Trier
y Los idiotas) e hicieron
pensar en el Dogma como algo distinto,
sí, pero presuntuoso y hasta innecesario.
El caso de Italiano para principiantes
(2000) puede sorprender un poco, ya que
se busca más la cautivación
por el lado de la propia historia coral
y no por cómo está filmada.
Es evidente que la danesa Lone Scherfing
tiene sus cosas para decir y para eso
se vale de personajes comunes y corrientes
que atraviesan varias etapas, que se buscan,
que se encuentran, inclusive a sí
mismos. Todo está narrado sin excesos
emocionales aunque sí con una parsimonia
y liviandad que en los últimos
minutos se puede llegar a sentir. Una
comedia dramática de gente joven
pero también adulta, donde nunca
es tarde para aprender y crecer, incluso
en temas que los propios personajes daban
por descartados. AY