
Título original: Jurassic
Park III
País y año de producción:
Estados Unidos, 2001
Dirección: Joe
Johnston
Guión: Peter Buchman,
Alexander Payne y Jim Taylor basado en
los caracteres creados por Michael Crichton
Con: Sam Neill, Téa
Leoni, William H. Macy, Alessandro Nivola,
Laura Dern
Duración: 92 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Aventura
Sitio Web: http://jp3.jurassicpark.com
Reseña informativa:
En la primera parte se intentó
crear el parque del título con
dinosaurios creados genéticamente
a partir de fragmentos encontrados de
ADN en una isla costarricense, pero los
reptiles hicieron de las suyas, escaparon
de las barreras de protección e
hicieron del lugar un verdadero caos,
causando cuatro muertes. La segunda parte
nos mostraba las consecuencias de una
feroz tormenta, que llevó a los
animales prehistóricos a agruparse
en una cercana isla, dentro de la cual
encontraron la forma de sobrevivir, inmersos
en un sistema ecológico casi perfecto.
Y ahora, engañado por un matrimonio,
el famoso paleontólogo vuelve al
lugar que el gobierno de Costa Rica había
clausurado y con mucho temor. El avión
en el que había viajado es atacado
por los reptiles de la isla y nuevamente
comienza la lucha por sobrevivir.
El director Joe Johnston había
dirigido exitosas (y buenas) películas
como Rocketeer (1991),
Jumanji (1995) y Cielo
de octubre (1999), además
de haber trabajado como diseñador
de efectos especiales para directores
de la talla de George Lucas y Steven Spielberg.
Curiosidades:
Varias de las escenas fueron filmadas
en estudios y otras en Hawai.
RECICLAJE INNECESARIO
En la primera Spielberg dirigía
un interesante relato, sólidamente
respaldado por el gran logro técnico
de los innovadores efectos especiales
y lo que de ellos derivaba. En la segunda
los reptiles ya no eran ninguna novedad,
más habiendo pasado cuatro años
de la original y con numerosos trabajos
hollywoodenses regodeándose en
imágenes generadas por computadora.
Sí se rescataba el tremendo ritmo
de aventuras, suspenso y (por qué
no decirlo) puro terror que emanaba de
un grupo de seres humanos que había
ido a invadir el supuesto habitat que
los animales prehistóricos lograron
en una isla costarricense. Todo un ejemplo
de dinamismo narrativo en materia de acción.
Y Jurassic Park (2001)
pues tan sólo podría decirse
que faltaron ideas nuevas, creativas,
innovadoras, que aprovecharan los múltiples
recursos que daba el presupuesto, para
volcarlos en una saga que quizá
ni hubiera sido necesario continuarla.
Por supuesto que lo primero que debe
tenerse en cuenta en estos casos es el
guión, algo parecido a un reciclaje
de viejas ideas en el que tan solo se
rescata alguna que otra secuencia (magníficas,
por cierto) pero que dejan al largometraje
como algo sin pies ni cabeza, como un
conjunto de fragmentos llamativos que
pasan uno atrás de otro y montados
como medio a la fuerza, reclamando una
historia que ponga más hincapié,
al menos, en lo que pasa por la mente
de la pareja principal y no tanto en esa
contínua huida de humanos perseguidos
por dinosaurios ni en ese niño
perdido al que ojalá se lo hubieran
comido, así los guionistas tenían
otras cosas más interesantes que
desarrollar en el libreto. Hay que reconocer,
sí, algunos pasajes bastante tétricos
(la aparición de uno de los reptiles
en un puente y desde el fondo de la niebla,
luego de que la película insinuara
ruidos que supuestamente venían
de mucho más lejos), algunas bromas
ocasionales (el sueño de Sam Neill
en el avión, lo que sucede con
un teléfono celular) y ni que hablar
de algunos momentos de tensión
y suspenso que tienen relación
con la caída del avión y
el ataque inmediato que ocurre apenas
el grupo principal se da cuenta de que
no solo no tienen escapatoria sino que
están colgados en un árbol
y dentro de un avión hecho pedazos.
Ojo que no hay que caerle ni a Spielberg
ni al talentoso Joe Johnston sino a esos
guionistas que uno ya no sabe a esta altura
si son gente que apunta al dinero olvidándose
de su verdadero cometido o, lo más
probable y lamentable, trabajadores de
la industria cuyo trabajo es manoseado,
inspeccionado y testeado en varias ocasiones.
Se sabe que Hollywood es una industria
que mide el talento por el dinero que
se recauda y no por la calidad artística
de una obra. Son productos planificados
por varias personas con una precisión
maniática y descomunalmente ansiosa,
pensando en lo que pueda recaudarse en
boleterías de todo el mundo. Y
nunca se puede saber lo que saldrá
de esa mezcla de órdenes y propuestas,
por más virtuosa que sea la gente
que se ubica detrás de cámaras.
AY