
Título original: La Promesse
País y año de producción:
Bélgica / Francia / Luxemburgo,
1996
Dirección: Luc
y Jean-Pierre Dardenne
Guión: Luc y Jean-Pierre
Dardenne
Con: Jérémie
Rémier, Olivier Gourmet, Assita
Ouedraogo
Duración: 92 minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Drama
Reseña argumental: Se
trata del primer largometraje de los hermanos
Dardenne, quienes antes fueran documentalistas
y luego ganaron la Palma de Oro en Cannes
con Rosetta, su segundo
largo. Un joven belga pierde el tiempo
en el taller de su padre y se ocupa de
una serie de servicios vinculados con
los inmigrantes, desde la obtención
de pasaportes y otros documentos, hasta
el alquiler de piezas y eventualmente
a la delación a la policía
cuando las autoridades necesitan lucirse
con alguna detención. El personaje,
esforzado y concienzudo, ve en los demás
cosas y no personas. Pero su visión
cambia cuando descubre a una recién
llegada, una mujer negra proveniente de
Burkina Faso y con su hija a cuestas,
que llega a vivir con su marido, inquilino
del padre del muchacho. Luego vendrá
el siguiente paso: el cumplimiento de
una promesa, hecha a la mujer, que en
otro momento no hubiera significado nada
y que implica una transformación
ética.
REGISTROS TANGIBLES
La promesa del título viene del
hecho de aceptar cuidar a una inminente
viuda y su hijo por parte de un joven
que ve morir al esposo de la familia,
no sin antes escuchar el requerimiento
de este señor accidentado y a punto
de fallecer. Pero esa no será tarea
fácil, ya que tanto el adolescente
como el padre se dedican a traer extranjeros
ilegales a Bélgica. Eso lleva a
que permanentemente se tenga cuidado tanto
con los civiles de otros países,
las frecuentes inspecciones y lo que ocurre
en medio de un edificio muy venido menos,
donde todos se hospedan y donde ocurren
situaciones tan impredecibles como difíciles
de controlar.
El drama es latente, la cámara
no deja de moverse, las imágenes
se asimilan, claro, a las de un vibrante
documental; la realidad es muy fuerte
y el formato cinematográfico empleado
y que la traduce es contundente. Pero
hay un contraste interesante entre el
duro panorama social, que incluye pobreza
extrema, marginación, desocupación
y racismo, y la especial relación
entre el muchacho belga y la joven viuda
de Burkina Faso. El primero sacudido por
algo tan fuerte que lo hace ver dentro
de sí mismo y luego descubrir que
no solo sirve para colaborar y tapar algún
que otro bache en el "negocio"
de su desalmado padre. La segunda nota
la ayuda que le brinda dicho joven pero
es tanta la duda, el sufrimiento y la
desconfianza que a veces se enceguece,
vuelve a sus cosas, vela por la seguridad
suya y en especial la de su hijo, y no
termina de convencerse que hay otra persona
(aparte de ella misma) dispuesta a luchar
por su causa.
El contexto donde toma lugar gran parte
de la acción en La promesa
(1996) es realmente siniestro, con personajes
sumamente heterogéneos aunque con
el factor común de que sus vidas
no valen nada en vista de terceros. El
dolor humano está, en muchos casos,
relacionado con las propias condiciones
de vida. Caerse de un andamio, mientras
se trata de bajar rápidamente antes
de ser descubierto por inspecciones, y
estar a un paso de la muerte puede sorprender
un poco al espectador pero no al propio
protagonista de ese hecho, quien parece
resignado de entrada a alguna posibilidad
de escape y (ni hablar) salvación.
El silencio y la cámara estática
son también figuras de peso, sobre
todo en momentos en que las emociones
se contienen, el espectador observa atento
la acción, y los realizadores dejan
en claro su forma tan dura, pero a la
vez honesta y directa de comunicar lo
que perfectamente podría ser un
auténtico y dramático testimonio
social.
AY