
Título original: Le Pacte
des loups
País y año de producción:
Francia, 2001
Dirección: Christophe
Gans
Guión: Stéphan
Cabel, Christophe Gans
Con: Samuel Le Bihan,
Vincent Cassel, Mónica Bellucci,
Mark Dacascos
Duración: 140
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Acción
/ Fantástico / Terror / Thriller
Sitio Web: http://www.brotherhoodofthewolf.net/
Reseña argumental:
Inspirada en eventos que tuvieron lugar
durante el reinado de Luis XV, Pacto
de lobos explora uno de los mitos
franceses más populares, el de
la “Bestia de Gévaudan”.
Un animal o demonio que asesinó
a más de cien personas para luego
desaparecer bajo misteriosas circunstancias.
Por más de dos años, la
monstruosa bestia había estado
aterrorizando la región de Gévaudan,
atacando principalmente mujeres y niños.
Se decía que era de un tamaño
colosal y que su aspecto era como el de
un dragón, además de otorgársele
características demoníacas.
Toda Francia estaba conmocionada por estos
inexplicables asesinatos.
Enviado por la Corte Real, el caballero
Gregoire de Fronsac (Samuel Le Bihan)
llega a Guevadan una noche de otoño.
Su misión es encontrar a la Bestia
y eventualmente destruirla. Fuerte, de
gran espíritu y extremadamente
racional, el joven noble es acompañado
en su tarea por el taciturno Mani (Mark
Dacascos), un indio iroquí que
conoció en las colonias francesas
de América del Norte durante la
guerra de los siete años entre
Francia e Inglaterra. Los dos se hospedan
en la casa del Marques D´Apcher,
cuyo nieto, Thomas (Jeremie Rennier),
les sirve como guía.
El director francés Christophe
Gans había dirigido Crying
Freeman (1995), estrenada marginalmente
en el De Las Américas a fines de
1998 (a la semana bajó de cartel).
Esta película fue recientemente
estrenada por Canal 10 y se basa en un
famoso manga japonés. Y fue impulsada
desde la producción por el conocido
realizador Brian Yuzna.
Curiosidades:
El primer tercio del film es fiel a lo
que verdaderamente ocurrió. A excepción
de Mani, todos los personajes realmente
existieron. La Bestia de Gévaudan
fue realmente un asunto de Estado. En
esos años Francia e Inglaterra
estaban luchando en sus colonias de América.
El rey Luis XV no podía tolerar
que su autoridad absoluta fuera desafiada
por una bestia.
En Francia Pacto
de lobos se estrenó en
enero de 2001 y fue vista por más
de cinco millones de espectadores.
ARTE Y PRETENSIÓN
Una película que amaga a ser cualquier
cosa, se erige en algo por demás
atractivo y luego termina haciendo un
equilibrio entre los dos puntos mencionados
al comienzo. Si esta historia fue real
seguro que no ocurrió, con todas
las exageraciones que aquí se exhiben,
algo más bien típico de
un realizador (Gans) que adora regodearse
en su propia salsa, compuesta por elementos
ambiciosos, exagerados y, por supuesto,
espectaculares. Si a todo esto le agregamos
una disfunción notoria en la fluidez
de un relato por demás extenso
y el hecho de que vuelve a reiterarse
con varios elementos empleados en la poco
conocida y más interesante Crying
Freeman (1995) pues como que
el hombre se convertiría en alguien
de poco fiar hasta dentro de una industria
hollywoodense por ahora lejana pero que
no va a tardar en importarlo definitivamente.
Pacto de lobos (2001)
posee algunos momentos de buen terror,
pero le sobran bastantes diálogos
y personajes secundarios que meten la
cuchara. De ahí que la película
se torne por momentos atractiva y en otros
demasiado (pero demasiado) aburrida y,
para peor, ostentosa. La sugestión
logra hacer gala hasta el momento en que
se revela el enigma; ahí es cuando
el trabajo de efectos especiales deja
mucho que desear. El dúo protagónico,
por su parte, hace gala del buen trazo
que se le dieron a los personajes principales
pero todo termina diluyéndose en
exhibicionismos e innecesarios ritos más
actos que intentan llevarlos al grado
de héroes mitológicos.
Lo que le falta al director Gans es orden
y un poco más de claridad respecto
a lo que quiere transmitir, además
de historias un poco más cortas
que incluso le pueden ahorrar esos pasajes
donde parece no saber muy bien para dónde
agarrar con el personaje principal ni
tampoco con la historia que pretende contar.
AY