
Título original: Spirit:
Stallion of the Cimarron
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección: Kelly
Asbury, Lorna Cook
Guión: John Fusco,
con participación (en la historia)
de Tom Sito
Duración: 83 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Animación
/ Aventuras / Romance / Western
Sitio Web: http://www.dreamworks.com/spirit/
Reseña argumental:
Un salvaje equino viaja atravesando las
fronteras del Viejo Oeste haciendo amistad
con un joven ser humano, que al principio
no lo puede domar, y encontrando el amor
en una hermosa y simpática yegua
que se cruza por su camino.
Kelly Ansbury ha trabajado en varias
obras Disney (La Sirenita,
Toy Story, Jim
y el durazno gigante), además
de haber aportado lo suyo para otras producciones
DreamWorks (El príncipe
de Egipto). Por su parte Lorna
Cook también ha estado en Disney
(El Rey León)
y DreamWorks (acompañando a Ansbury
en El príncipe...).
DREAMWORKS SORPRENDE
Poca experiencia tiene la productora
creada no hace muchos años por
Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y
David Geffen y, por ende, pocos fueron
los largometrajes exclusivamente animados,
sobre todo en lo que tiene relación
con propuestas infantiles. Los buenos
efectos especiales no fueron suficientes
para contar con un poco más dinamismo
la historia de Moisés en El
príncipe de Egipto (Brenda
Chapman, Steve Hickner, Simon Wells, 1998),
la narración no pasaba de lo previsible
en las aventuras de El camino
hacia El Dorado (Eric Bergeron,
Don Paul, 2000) y el humor grosero que
acompañaba al vehículo vengativo
de Katzenberg contra la Disney (primero
la reflotó, luego lo echaron y
más tarde ganó un juicio
millonario) llamado Shrek
(Andrew Adamson, Vicky Jenson, 2001) fue
una cadena de chistes bastante sobrevalorada.
Claro que la compañía supo
acompañar algunos destellos, más
bien para adultos, como la inteligente
Antz (Eric Darnell y
Tim Johnson, 1998) y la divertida (a pesar
de algunas diferencias artísticas
entre realizadores y ejecutivos) Pollitos
en fuga (Nick Park, Peter Lord,
2001).
Disney le saca varios cuerpos en materia
de dibujos animados, aunque con las imágenes
generadas por computadora DreamWorks se
defiende bastante y hasta es capaz de
sorprender (como en Shrek,
como en la propia Spirit: El corcel
indomable) con diseños
muy llamativos. Claro que a veces cae
en cosas que intentan ser demasiado perfectas
(sobre todo en la animación de
los personajes) y que le terminan quitando
cierto encanto al legendario trazo del
lápiz y papel, algo que con mucha
maestría siempre pudo verse en
las producciones Disney.
De todas maneras, la película
se las ingenia para contar un relato muy
cálido, heroico, y a la vez insertar
hechos que bien contribuyeron a formar
parte de la historia norteamericana (desarrollo
de medios de transporte, búsqueda
de minerales, luchas étnicas entre
indígenas y vaqueros) mas otros
que se adhieren a bienvendias moralejas
(para el público infantil), actos
de valentía (para poner un poco
de suspenso al asunto), fragmentos de
cierto vuelo poético (nubes y copos
de nieve que se transforman en equinos,
la contemplación del cielo y las
estrellas en la profundidad de la noche),
y sobre todo a la amistad y los valores
familiares, los códigos de honor
y el sentimiento por el prójimo.
Todo de manera muy elemental pero por
demás bienvenida. Son de destacar
también los numerosos pasajes sin
diálogo alguno, y la no interrupción
de la acción por parte de canciones
metidas a prepo en la banda sonora (algo
que Disney a veces debería suavizar),
además de las escenas de acción
(persecuciones entre saltos y caídas).
Spirit: el corcel indomable
(2002) es una película que cierra
por todos lados y que no aspira a ser
algo artísticamente deslumbrante,
ya que se sabe de antemano que se está
ante un producto que debe caer bien a
la mayor variedad posible de gustos en
Estados Unidos y el resto del mundo. Esta
es otra (junto con La era de hielo)
que seguramente va a estar compitiendo
por el Oscar a Mejor Película Animada
el año entrante. La aventura es
redonda; y la verdad que uno no esperaba
encontarse con algo tan bien hecho.
AY