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Reseña
argumental: Un policía llega
a Alaska para investigar un salvaje crimen,
pero los problemas comienzan cuando de entrada,
en busca del asesino, mata sin querer a
un compañero suyo. Al parecer el
propio criminal fue el único testigo
del hecho y así es que comienza a
chantajear con la información al
protagonista, quien debe luchar al mismo
tiempo con una terrible falta de sueño,
como consecuencia de no haberse acostumbrado
a dormir en un contexto donde el sol no
se oculta durante seis meses de corrido.
El director
Christopher Nolan había dirigido
Memento: Recuerdos
de un crimen (2000).
Curiosidades:
Es la primera vez
que Nolan no participa en el libreto de
una de sus películas.
El
film se basa en un thriller europeo titulado
Insomnia, que
dura 21 minutos menos y cuya acción
toma lugar en Noruega.
CUMPLIR
CON EL DEBER
Si hay algo
que pueda llamar rotundamente la atención
es cómo un director joven, que se
va desenvolviendo dentro de los que son
sus primeros tres largometrajes y que fue
capaz de dirigir llamativamente una película
como Memento:
Recuerdos de un crimen (2000), pueda
estar interesado en crear algo a partir
de una idea ya planteada y trabajada en
otro film europeo y que hasta incluso limita
sus libertades creativas.
Ya no se
sabe si decir que se trata del mismo perro
con distinto collar o quizá (la película
original, Insomnia,
no fue vista por quien esto escribe) de
algo inferior. Vaya uno a saber. De todas
maneras, si se piensa que la guionista Hillary
Seitz hubiera creado la historia ella misma,
sin inspirarse en ningún molde, la
cosa funcionaba pero inversamente proporcional
al relativo éxito que el film está
obteniendo aquí y en el extranjero.
Es decir que esta Noches
blancas no es gran cosa, salvo por
el sostén de un formidable actor
como Al Pacino y un Robin Williams que parece
convertirse en algo fuera de serie cuando
hace de malo (como en Retratos
de una obsesión).
Claro que
Nolan logra exprimir esas atmósferas
agobiantes, la devastadora y progresiva
repercusión de esas noches blancas
en el protagonista y la interacción
con la tranquilidad del pueblo de Alaska,
donde los misterios se terminan y comienza,
de inmediato, un juego donde más
que la acción importa la manera de
pensar, tanto del lado del policía
chantajeado como del asesino de una joven.
La película
logra cumplir con su cometido de remake,
digamos, standard, sin muchas nueces ni
tampoco ruido. De todas formas no hay que
perderle la pisada al director Nolan.
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