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Título original: The Curse of the Jade Scorpion
País y año de producción:
Estados Unidos, 2001
Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Con: Woody Allen, Helen Hunt, Charlize Theron
Duración: 103 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Comedia
Sitio Web:
http://www.dreamworks.com/jadescorpion/
Reseña argumental:
Un investigador de seguros que vive en la
Nueva York de 1940 y está encargado
de descubrir fraudes contra su compañía
se encuentra con un gran problema. Es presa
de una extraña maldición (la
del título) que un hipnotizador le
causó. Este último lo usa,
entonces, para cometer robos en contra de
la propia compañía donde trabaja,
lo que lleva a situaciones de enredo y comedia,
especialmente con su odiada compañera
de trabajo.
Woody Allen es conocido por brillantes
trabajos como Manhattan (1979), Días
de radio (1987) y La otra mujer (1988).
Curiosidades:
El productor de varios de los últimos
films de Woody Allen, Jean Doumanian (sí
aparece su hijo John, interpretando a un
oficinista), no figura en esta película,
aquí distribuida por DreamWorks y
no por Miramax, como varias de las anteriores.
MÁS
HUMOR QUE PERSPICACIA
Woody Allen
sigue siendo Woody Allen, pero, sin embargo,
no es el mismo Allen de antes, aquel sutilmente
neurótico, inteligente, evocador
de grandes maestros del cine, profundo,
sentimental. La cuota de buen humor, claro,
se mantiene vigente, igual que la forma
en que narra (aunque a veces se reitera,
se extiende innecesariamente dentro de sus
historias). Los rubros técnicos también
siguen impecables, del mismo modo que los
grupos de actores (alguno siempre novedoso
dentro del reparto) que, por lo general,
logran lucirse y con creces, aunque ningún
espectador es capaz de olvidar trabajos
memorables como aquellos que interpretaron
los que estuvieron bajo sus órdenes
en la década del ´70 y ´80.
Y como que no hay mucho más para
agregar. La maldición del
Escorpión de Jade
se hace muy disfrutable y llevadera, demuestra
que, a pesar de varias carencias, Allen
sigue manteniendo el pulso, y cada vez logra
atrapar más y más a ese gran
público que antes lo veía
como un estricto intelectual (bastante complicado)
y que ahora, cada vez que llega un nuevo
año, se pregunta cosas tipo "¿para
cuando la nueva de Woody Allen?".
Claro que se extraña el espíritu
de esos viejos clásicos que lo consagraron
como uno de los mejores directores de cine
de la historia. Quizá ya no tenga
mucho más para decir, quizá
esté en un período donde no
quiera usar mucho el bisturí, pero
la verdad que filmar seguido y con resultados
que siempre cautivan al público y
también a la propia crítica
no es poca cosa. Eso, por supuesto, hay
que reconocerlo.
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