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Reseña
argumental: Frank W. Abagnale (Leonardo
DiCaprio) trabajó como médico,
abogado y co-piloto para una importante
compañía aérea –
todo antes de cumplir los 21 años.
Un maestro del engaño, también
era un falsificador brillante cuya habilidad
para realizar fraudes le ganó millones
de dólares en fondos robados. Carl
Hanratty (Tom Hanks), un agente del FBI,
hizo su misión principal atrapar
a Frank y llevarlo ante la justicia pero
Frank siempre le lleva unos pasos de delantera,
retándolo a que continúe la
persecución.
El director
Steven Spielberg es conocido por trabajos
como Tiburón
(1975), E. T.: El
extraterrestre (1982) y El
mundo perdido (1997), entre tantas
otras.
COMEDIA
AL PASO
La comedia
puede convertirse en una deliciosa minuta,
en este caso, para un seguidor del buen
cine, como al que Steven Spielberg nos tiene,
generalmente, acostumbrados. Ver una película
que entretenga (no hay que pedirle más
que eso), que se inspira en un curioso y
graciosísimo caso real, y que, además,
insiste (como en muchos trabajos del director
de E. T.: El
extraterrestre) con el tema de niños
(en este caso jóvenes) afectados
por la separación de sus padres,
por la falta de amor y hasta por algunos
ocasionales desentendidos lleva a que este
pasatiempo no sea algo para descartar de
antemano y sí una posibilidad para
disfrutar de un relato casi bien llevado,
a veces estirado (insistencia de engaños
de su personaje central mediante) pero que
logra colmar las expectativas mínimas
de ese espectador que iba a ver exclusivamente
"una de Spielberg".
Claro que
también hay otros que van por los
actores principales: DiCaprio y Hanks. Y
ojo con el travieso Leonardo de la vida
real, dado que los últimos personajes
que ha interpretado lo ha hecho de manera
más que satisfactoria, llamando la
atención, claro, como todo galán
fachero pero, además, como muy bien
profesional. Merecida, por otro lado, la
nominación de Christopher Walken
a Mejor Actor de Reparto para los premios
Oscar 2003; ya se sabe que este hombre es,
como se dice vulgarmente, un actorazo.
Atrápame
si puedes es un producto donde Spielberg
no se la juega mucho que digamos; tan solo
parece pasar un buen rato con el material
que filma, dejando constancia de su impecable
factura técnica y también
de su oficio, válido, dicho sea de
paso, para muchos géneros. Una recreación
de época sumamente cuidadosa, detallista
y suntuosa es otro de los puntos a destacar
para un trabajo que (se nota) no está
hecho por cualquiera.
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